
13 de marzo del 2011
Soy Hildegard Von Bingen y les presento mis homenajes, Hermanos y a Hermanas, aquí y en otra parte. Muchos entre ustedes, sin conocer que era, pudieron quizá leer lo que he recibido de mi viva, de esa vida, esto con el fin de traerlos, hoy, sobre una comprensión y un objetivo. Ya tuve la ocasión de expresarme acerca del conjunto de los conocimientos que yo recibí, en ese momento. Estos conocimientos nunca fueron (aunque eso fue extremadamente interesante para mí) resultantes de un estudio sino, más bien, de una comunicación Interior y, por lo tanto, lo que llamaría un conocimiento Interior. Por supuesto, en esta época, nunca me fue permitido y posible, incluso en la orden en la cual evolucionaba, de hablar de otra cosa que de Cristo. El conocimiento, que yo recibí entonces, se llama un Conocimiento Interior, intuitivo, directo, del Corazón. El Conocimiento del que les hablo es resultante de un movimiento de
Conviene, hoy, colocar y apreciar, en su justo valor, una palabra que es la palabra de búsqueda. La búsqueda es un elemento del que se apodera muy rápidamente la actividad intelectual, como una forma de proyección exterior de algo que no estaría dentro sino que se expresaría, solamente, por escritos, por reflexiones llevadas fuera sí. El conjunto de mis Hermanas Estrellas, hoy y he aquí algunos días, los llevaron a inclinarse sobre el Interior. La búsqueda posee pues dos aspectos: una búsqueda que se hace exteriormente y una búsqueda que se hace dentro. En realidad, la búsqueda Interior no es una búsqueda ya que la búsqueda menciona, siempre, un movimiento, mientras que, precisamente, el conocimiento Interior es el paro del movimiento, para la aparición de otro estado del Ser. Este otro estado del Ser, algunos han intentado explicar los fundamentos en la historia humana, otros simplemente han descrito su experiencia, otros a fin de cuentas, de los cuales yo, hemos captado, en este otro estado del Ser, una forma de comunicación, una forma de sapiencia, bien diferente del conocimiento exterior. Algunas de mis Hermanas les hablaron de Profundidad, de Claridad, de Unidad.
Ahora se ha anunciado siempre a esta humanidad que la parte esencial era invisible para los ojos, que la parte esencial era invisible para la personalidad y que todo, absolutamente todo, se encontraba al-interior de Sí. Eso es estricta Verdad. No pueden despertar y develar nada más que no esté ya presente, nada más que no sea exterior a ustedes. Acceder a este estado y este espacio del Ser no puede hacerse hasta que hay aceptación previa de esta constatación, que todo está dentro, que todo está dentro y que el exterior sólo representa un aspecto separado, proyectado, diferenciado y distanciado de nosotros mismos. Algunos seres, mucho antes de mí, dijeron: “lo que está dentro es como lo que está afuera, lo que está en lo alto es como lo que está abajo”. El problema es que el exterior y la parte baja nunca muestran la verdad y nunca se dejan revelar, incluso si la proyección exterior obedece a leyes muy innumerables. Estas leyes múltiples, innumerables, hoy, por supuesto, las conocen más que lo que conocí durante mi vida.
La problemática principal se mantiene en algo muy simple. Es que el conjunto de la conciencia humana colectiva, cuando se emplean algunas palabras, estas palabras hacen resonar uno vivencia propia a cada persona pero, por eso, inscrita en una forma de bolsa colectiva, de memoria colectiva. Así pues, cada palabra, cualquiera que sea la lengua (incluso en las lenguas más antiguas) cada palabra es portadora de una vivencia y esta vivencia está ella, estrictamente limitada a lo que es perceptible en el espacio donde evoluciona la conciencia. La dificultad es, que en palabras muy simples, como amor, como luz, como bien, o como mal, o como odio, o como sombra, no se definen más que por pares y por oposiciones. La definición, y lo que es transportado por una palabra, es pues tributaria de la experiencia común, transportada por la creencia, en sentido más amplio. Así pues, la luz puede asimilarse a lo que es visto porque, en la sombra, nada puede ser visto. Del mismo modo, el amor, aunque se le adhieren (como lo han hecho en este tiempo) una serie de epítetos o de calificativos, no es, en resumidas cuentas, que limitado allí, una vez más, por el conjunto de las creencias comunes y sentidos comunes asignados a esta palabra. Así pues, el simple hecho de pronunciar la palabra amor va a inducir, en la conciencia del ser, en las células, en la fisiología, una serie de elementos, resultantes pues de las creencias comunes y experiencias comunes, nunca permitiendo acercarse al absoluto, es decir, de lo que está más allá de la proyección, de la apariencia y de las creencias.
En el seno de este canal, como en otros casos, un cierto número de expresiones se han encontrado para poder superar a este déficit de sentido, a este déficit de absoluto. Por ejemplo, la luz se convirtió en la luz Vibral, para diferenciar la luz del día que es vista por los ojos, de la luz del sol, que es captada por la piel (y a veces los sentidos pero que es una luz proyectada) y, por tanto, no dan nunca acceso al absoluto. Así pues, el calificativo de Vibral ha dado a entender que era posible vivir una luz que sería pues no visible, en el sentido ordinario, no perceptible, en el sentido ordinario pero que el calificativo sería vibración: luz Vibral. El amor mismo, en el lenguaje corriente, para diferenciarlo del amor clásico, del sentido común, se ha llamado, por ejemplo, amor incondicional, significa, por tanto, que el amor, por definición, es condicional. Otras palabras han sido (y otras expresiones fueron empleadas), para calificar este Amor sin poner la condición de ser incondicional, por ejemplo: Fluidez, Unidad, Gracia, Atracción y Resonancia. El conocimiento participa del mismo proceso.
Con frecuencia el humano confunde el conocimiento aprendido con el verdadero conocimiento, descuidando de ese modo, el significado y la raíz del sentido inicial de la palabra. Allí también se encuentra una trampa, es que la raíz, tal como se admite, no remite nunca al origen primero, real, de la palabra. En consecuencia, las palabras son portadoras de una vibración, de un sentido, de una creencia, aunque distintas de su dicho sentido inicial. Así pues, hablar de luz no es la luz. La luz Vibral no es la luz del día pero es una luz no perteneciente a este mundo, pues es invisible a los ojos de este mundo. Remontando, por ejemplo, sobre las palabras comunes y frecuentemente utilizadas, por los siglos pasados y presentes, si pronunciamos, por ejemplo, la palabra religión, de origen latino les devolvemos a “religare”, es decir la capacidad de conectar: la religión, por lo tanto, conecta al hombre a cualquier otra cosa. Eso, es el sentido que se dio a ver, y a entender, y a comprender, ocultando así,
Es necesario pues superar las palabras. Ahora bien, el conocimiento exterior está basado sobre las palabras que se leen y se aprenden. Se basan pues, hoy aún más que en mi época, únicamente sobre una creencia y sobre la validación de una creencia, aplicable y reproductible, se los concedo, en este mundo pero no en otra parte. Por supuesto, el ser humano, evolucionando en este mundo, encuentra eso totalmente suficiente para explicar la realidad, actuar sobre la realidad y modificar esta realidad. La gran diferencia, es que el sentido inicial, el sentido Vibral, es bien diferente de ese que ha sido inculcado por la educación, por la observación, por la ciencia y mismo por la religión. Les hablo de eso porque es algo que he tomado conciencia desde muy joven. También observarán que la mayoría de los seres habiendo vivido Estados, llamados místicos o Unitarios (para aprobar el lenguaje de hoy) han estado siempre en búsqueda sobre el sentido mismo de
Expliqué, en una de mis primeras llegadas en este canal, lo que pasó en el momento en que accedí al verdadero Conocimiento. Conocimiento que, puedo dividir se los recuerdo, en co y nacimiento, es decir, nacer con. Pero la palabra nacimiento, en sí misma, se lo recuerdo, en sumerio, quiere decir la negación de
Entonces, por supuesto, en la búsqueda espiritual el ser humano va a aplicar los mismos preceptos, permitiéndole comprender su medio ambiente, en su búsqueda espiritual. Ahora bien, esta búsqueda es un movimiento. Así como lo había expresado, en mi primera visita en el seno de este canal, el descubrimiento de la verdad es un no movimiento y por consiguiente una no búsqueda sino más bien un cese de todo lo que es exterior. Ahora, por supuesto, según los siglos, esto puede denominarse contemplación, misticismo, oración, meditación. Aún es necesario que esta contemplación, esta investigación, este misticismo, esta oración, esta meditación no tenga otra finalidad que detener el movimiento de búsqueda, sino, más bien, en cierto modo, (como le han dicho los seres habiendo vivido el despertar, en particular en el último siglo que acaba de transcurrir) la suspensión y el paro del tiempo. La salida del tiempo permite encontrar la verdad y la verdad es conocimiento
Así pues, deben, ante todo, integrar ese paradigma que es, finalmente (y como en otra parte se lo han dicho muy numerosos sabios o despertados) que no hay nada que buscar ya que todo está ya allí. Eh sí. Pero el problema es que el ser humano abre los ojos y no ve nada. Por supuesto, no hay nada que ver. Sobre todo teniendo en cuenta las primeras capas que son afectadas dentro de los espacios, dichos Interiores, son las capas de creencias, las capas del inconsciente colectivo (llamado también astral con sus diferentes tonalidades que ustedes califican de buenas o malas) pero no son más que capas en movimiento. La proyección, la exteriorización, la vida dentro de este mundo es una proyección. Y por lo tanto encontrar el otro mundo necesita el paro de toda proyección y todo movimiento. Existe un mecanismo, más allá de la consciencia humana, presente dentro de todas las consciencias, y es allí donde quiero llegar, y en particular dentro de la consciencia de Gaia, Urrantia,
Los mecanismos de la consciencia, pasando de un estado a otro, se acompañan, siempre y sistemáticamente, de una noción de reversión. Quien dice reversión, dice paro de movimiento para volver a salir en un sentido diferente.
Lo que pasa en los mundos Unificados, es que el paso de un estado a otro, de un lugar a otro, se hace según las leyes de
Así pues, en las circunstancias de sus vidas, (que les sean personales, cercanas, o que sean planetarias como es el caso actualmente), de sus capacidades de Fluidez, de sus capacidades para ir en el sentido del movimiento que, se los recuerdo, es una Revocación, se derivará su facilidad para vivir este cambio. Nunca es demasiado tarde para comenzar. La gracia es accesible para todos. No hay ninguna condición de edad, salud, karma, de conocimiento exterior, que pueda oponerse a eso. Por consiguiente están invitados, hoy, a ir en el sentido del movimiento. Este movimiento que precede, acelerándose así, la última Reversión o punto de cambio. En realidad esta aceleración del movimiento, en un sentido, es un paro en el otro sentido, desde otro punto de vista. Así pues, la conciencia humana se encuentra enfrentada, no a sus propias oposiciones, sus propias Sombras pero a un cambio al cual se somete. Que tenga conciencia, conocimiento o paso. Es en esta última etapa de
Es un momento en que lo que pertenece a las proyecciones exteriores va a verse amenazado, y en consecuencia inducir reacciones, oposiciones, sustos, miedos que deberán, obviamente (como se los ha dicho el bien amado Juan), superarse, e integrarse con el fin de vivir el consentimiento, aceptación al movimiento y a
Recuerden que no pueden superar el miedo combatiéndolo. Y eso, el bien gustado Sri Aurobindo se los había expresado perfectamente analizando las etapas sucesivas que vive la conciencia humana, individual y colectiva, ante lo que llamaría un mecanismo general de adaptación necesaria. La diferencia entre los mundos Unificados y el mundo de
Todo eso para decirles, y la comprendieron, que el conjunto de la humanidad personificada está al alba de una convulsión sin precedentes que es el nacimiento a
La mayoría de los elementos, permitiéndoles vivir lo que debe vivirse, se anunció desde hace mucho tiempo. Pero lo que se anuncia es una cosa. Es otro cosa vivirlo, ¿verdad? Una vez más, la única preparación, ahora más que nunca, es Interior y exclusivamente Interior. Les pertenece pues, en este período en que el movimiento exterior se acelera, entender esta oportunidad ya que efectivamente el Interior se vuelve accesible cada vez más fácilmente. Entonces, lo que acabo de darles es, simplemente, elementos permitiendo reflexionar serenamente. ¿Qué es lo que buscan, realmente? Sabiendo que estando sobre este mundo, hoy, encarnados (cualquiera que sea la edad, la función), es algo que eligieron, libremente. No hablo de la encarnación, de manera general, sino que hablo de la circunstancia precisa de su encarnación actual. Hay pues, en ustedes, todas las posibilidades para enfrentar y volver a entrar dentro de ustedes mismos. No existe ningún obstáculo distinto más que ustedes mismos y sobre todo no exterior. He aquí lo que quería darles sobre el principio mismo de lo que está en curso en la conciencia humana colectiva e individual y en la conciencia de
Pregunta: ¿si las palabras han estado manipuladas, como entonces hablar ahora?
Eh bien, precisamente, callen. Este silencio es indispensable. No es solo el silencio de las palabras, es también el silencio de todo lo que es exterior, es el mismo silencio. Se les sorprendería de constatar el efecto de las palabras, incluso las más espléndidas de ellas, cuando se perciben en forma de ondas, de lo que percibimos de su mundo (que era el mío pero que, hoy, es el vuestro puesto que ustedes están ahí). Las simples palabras, portadoras de fuerte sentido, de los que hablé, como Amor y Luz, tienen efectos de ondas completamente opuestas a lo que creen. En resumen, eso significa que la solución nunca estará en las palabras sino en
En ese momento, podría, por
Pregunta: ¿se puede uno comunicar solamente con
No tenemos más preguntas, les agradecemos. Hermanos y Hermanas humanos encarnados, más allá de mis palabras, el Amor y el Corazón sólo hacen uno. Así pues, mi Amor y mi Corazón sólo hacen Uno con su Amor y su Corazón. Quizá hasta pronto, con Amor.
Canalización: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Odilia Rivera
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