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viernes, 19 de noviembre de 2010

Flota Estelar 999 La Conferencia del Consejo Superior

Como siempre, las Grandes Luces se reunían en la gran sala de conferencias de la nave energética de Ashtar Sheran, quien tenía el comando de esta nave.

Ése era un gran día en el Universo para los Altos Consejeros de Luz congregados en una gran reunión; y eso era algo especial incluso en el Universo. 

Siempre tenían que ver con cosas y decisiones muy importantes.

Por causa de eso solamente los más altos y ancianos eran convocados.

Como siempre, las Grandes Luces se reunían en la gran sala de conferencias de la nave energética de Ashtar Sheran, quien tenía el comando de esta nave.

Aproximadamente a medio año luz de distancia, el Maestro Lao Tse se quitó de los ojos el polvo de estrellas y miró su reflejo en los rayos del sol. 

Para hoy se había puesto una apariencia externa muy agradable, porque Lao Tse tenía el don natural de condensarse. 

Como él era un maestro muy sabio y viejo, se manifestó con una bella barba blanca y estaba feliz con lo que veía. 

Pero él no podía negar que estaba un poquito nervioso, porque había recibido de Melek Metatrón una gran tarea y tenía que presentar hoy sus resultados a los Altos Consejeros.

Pero también estaba lleno de alegría, porque en estas reuniones las grandes luces siempre se ponían un cuerpo; y estaba ansioso por ver qué idea había tenido su amigo el Ángel Chamuel.

El Maestro Lao Tse tenía su propia pequeña nave y en ella fue. 

Y por sí mismo, solamente unos pocos pensamientos después, él entró en el gran salón de conferencias.

"¡Oh! ¡Qué alegría veros a todos! ¡OMAR TA SATT mis queridos!" dijo el Maestro Lao Tse. 

"¡Qué bellos cuerpos os habéis puesto!" Y la Señora Nada, no podía negarlo, estaba especialmente bella. 

Con un corto pero intenso ELEXIER saludó a su amigo Chamuel y se sentó junto a él. 

El Ángel Chamuel tenía también considerable belleza. Llevaba un largo cabello ondulado y una túnica rosa sobre el cuerpo.

Repentinamente todo se silenció y esto significaba que Melek Metatrón y Jesús, el Cristo, estaban anunciando su llegada.

Todos los Altos Consejeros se pusieron de pie para rendirles respeto y honor; y un flujo de Luz inundó el salón. 

"OMAR TA SATT", así fueron saludados los Altos Consejeros de Luz por Melek Metatrón y Jesús el Cristo. Ellos les hicieron una rápida venia y volvieron a sentarse.

Melek Metatrón miró lleno de Amor a sus Trabajadores de Luz y dijo: "Mis queridos, hoy el primer punto de nuestra agenda es nuestro bello planeta azul, la Tierra; y los seres humanos. 

Mi querido Maestro Lao Tse ha recibido de mí la tarea de observar a los seres humanos desde la Realidad Divina para descubrir qué tanto han progresado en su desarrollo. 

Porque la Gran Ascensión está cerca. Ha llegado el momento de que los seres humanos recuerden de nuevo quiénes son. 

Durante un largo período de tiempo los seres humanos han olvidado quiénes eran.

Un gran velo denso cubrió su consciencia y entonces ya no pudieron sentir su divinidad".

Todos los ojos se enfocaron en el Maestro Lao Tse. Él había resuelto hacer conocer solamente la parte esencial, porque tenéis que saber que el Maestro Lao Tse era bien conocido por relatar largas historias tan pronto como era su turno de hablar.

Así que se puso de pie, miró a Melek Metatrón y dijo: "Con la excepción de unos muy pocos seres humanos, ellos aún están dormidos". Y volvió a sentarse. 

El Maestro Lao Tse estaba muy feliz consigo mismo porque se las había arreglado realmente para expresar solamente la parte esencial. 

Él no notó que aún todos los ojos lo miraban. Melek Metatrón no pudo ocultar una sonrisa y miró al Maestro Lao Tse lleno de Amor y le dijo: "Mi querido Maestro: ¿Quizá pudieras explicar un poquito más tus observaciones?"

"¡Oh sí, por supuesto!". Y consideró por dónde era mejor comenzar.

"De acuerdo con mis observaciones la mayoría de los seres humanos aún no saben que son grandes luces en cuerpos humanos.

Es verdad que muchos están buscando algo, pero ellos están buscando la verdad mayor fuera de sí mismos. 

Muchos se sienten muy pequeños y buscan a Dios en todas partes excepto donde Dios está: en su Alma; donde Dios reside y donde ellos encontrarían todo lo que necesitan para darse cuenta de su magnificencia. 

Me haría feliz daros unos pocos ejemplos sobre cómo piensan y viven los seres humanos". "Sigue, Maestro Lao Tse, permitidnos oírlos".

Y ya no había cómo detener al Maestro Lao Tse.

"He observado a los seres humanos y ellos han olvidado completamente quiénes son.

Con la excepción de unos pocos seres humanos cuya Alma ha recordado, con unas pocas diferencias, desafortunadamente esto es verdad para todos los seres humanos; pero esto vosotros lo sabéis pues estamos en contacto permanente con aquellos a quienes llamamos los Pioneros de Luz.

Bueno, os contaré ahora sobre una, por favor consideradlo, una sola Alma. 

¿Recordáis al alma Mira que se ofreció como voluntaria para el servicio en la Tierra?"

"¡Pero por supuesto! ¡¿Quién podría olvidar siquiera a un Alma individual?!"

Mira era un Alma de la Simiente Estelar. Y ella había vuelto una y otra vez incansablemente a la Tierra y había experimentado muchísimas cosas. 

La última vez que Mira encarnó en la Tierra, el Dios Sol le dijo: "Mi querida Mira, esta vez, cuando vayas a la Tierra será un poquito diferente de lo usual. 

Porque sabes que irás a la Tierra con una gran tarea. 

Puesto que has podido reunir muchísima experiencia, esta vez tu tarea será preparar a los seres humanos para el gran cambio de las eras.

Nosotros, tu familia, lo haremos todo para ayudarte".

Planeta Tierra

Era el año 1970. El alma Mira, que en la Tierra se llama Fiona, tenía diez años y era una niña más bien tímida. 

Fiona no tenía muchos amigos porque era un poco diferente de la mayoría de los niños de su edad. 

Fiona era una niña muy delgada y frágil. A menudo tenía resfriados y también fiebre. 

También tenía dolores de cabeza frecuentemente. La mayoría de sus compañeros de clase no la determinaban; y a menudo Fiona se sentía solitaria. 
Es verdad que tenía padres muy amorosos, pero ambos tenían que trabajar. Poseían una pequeña tienda de comestibles y tenían poco tiempo para su única hija. 

A Fiona le encantaban los cuentos. A menudo hacia sus realidad los cuentos que había leído. 

Soñaba siendo una gran bailarina, porque la danza, era algo en lo que Fiona era realmente muy buena. 

Todas las noches les rogaba a sus padres permitirle tomar lecciones de danza. 

Ella les hablaba sobre sus sueños de convertirse en bailarina algún día.

Pero a los padres no les simpatizaba este tipo de sueño. La madre le decía Fiona: "Deja de soñar y despierta por fin. 

Nunca te convertirás en bailarina, eres demasiado débil y tampoco eres suficientemente bonita. 

Tú te harás cargo algún día de nuestra tienda. Esto es lo que hemos planeado para ti". 

Su madre le daba un rápido beso y la enviaba a la cama.

Así pasaron los años; y los sueños de Fiona también pasaron.

Después de terminar la escuela Fiona trabajaba en la tienda de sus padres. 

Fiona ya no tenía ningún sueño para su vida; y aunque un anhelo aún ardía en ella, ella difícilmente podría explicarlo.

De alguna manera ella no sentía que encajara con nadie; y aún estaba muy solitaria y aislada.

Fiona caminaba por la calle, se paró enfrente de una vitrina y miró atentamente un libro que la atraía como mágicamente. 

Trataba sobre ángeles y maestros. Fiona difícilmente podía esperar a estar en la cama, porque por la noche tenía la tranquilidad para leer. Fiona no solamente leyó un libro.

Con el tiempo leyó por lo menos diez libros espirituales, pues desde entonces ya no se sentía sola.

Ella comenzó a entender que tenía que haber más. Comenzó su desarrollo espiritual. 

Los fines de semana iba a seminarios y allí conoció a un agradable hombre joven. 

Su nombre era Bob. Se enamoraron; y al fin Fiona pensó que había encontrado lo que necesitaba.

Pero sus padres tenían grandes dudas sobre la felicidad de Fiona: Creían que era más que sospechoso que Fiona se ocupara de cosas tan extrañas como la imposición de manos y prácticas similares, las cuales además costaban dinero. 

También temían que Fiona se hubiera metido en una secta.

En lugar de aceptar a un agradable hombre joven como Carlos el banquero, por ejemplo, entre todas las personas su única hija se enamoró de un bueno-para-nada.

Una noche cuando estaban cenando, Fiona reunió valor y les dijo a sus padres que se iría por un tiempo a la India con Bob. 

Ella tenía otros planes para su vida, diferentes de hacerse cargo de la tienda de comestibles. 

Sus padres se pusieron furiosos. La madre dijo: "Fiona, no nos puedes hacer esto.

Y de cualquier manera: ¿Qué piensas que te puede suceder allá?" 

Cuando nada de eso fue suficiente, la madre dijo: "¿Realmente piensas que Bob es serio respecto a ti? ¡Hay muchísimas niñas lindas y seguramente él te dejará algún día!"

Muchos años después, en el año 2004

En la caja registradora de una tienda de comestibles se sentaba una mujer de mediana edad y recibía el pago de los alimentos con la mirada perdida. 

¿Qué había sucedido? Fiona fue a la India con Bob, donde un gran maestro, a despecho del recelo de sus padres. 

Ella se lo había imaginado muy agradable. Pero todo se desarrolló de otro modo. 

Se puso muy enferma y sin importar lo que hiciera ni cuán a menudo meditara, su cuerpo no se recuperaba completamente.

Cuando ella ya no podía aguantar nada más, Bob la dejó por otra mujer. 

Completamente exhausta y también llena de furia, Fiona retornó al hogar y allí sus padres le dijeron: "Ya lo ves, hija, nosotros sabíamos esto desde el mismo comienzo. ¡Y ahora, crece por fin!"

Poco después Fiona se casó con Carlos el banquero; y para empeorar las cosas, Fiona también descubrió que no podía tener niños. 

Todos sus sueños, todas sus esperanzas y la creencia en Dios, se habían desinflado como una pompa de jabón. 

Fiona ya no tenía sueños. Ella ya no quería ver ni oír nada más. 

Todos los días parecían iguales. Como una marioneta, Fiona vivía su monótona vida, porque: ¿Quién era ella? ¡Había seres humanos cuyo destino era peor que el suyo!

Sin embargo, un día Fiona tuvo un extraño encuentro. Estaba caminando por el bosque y descansaba en una banca. 

Repentinamente una mujer se sentó junto a ella y la miraba tan constantemente que Fiona estaba incómoda y miraba para otra parte. 

Hacía mucho tiempo que nadie realmente la miraba. La mujer comenzó a hablar y dijo: "Todo lo que has experimentado fue para tu más alto bien, porque tú eres una gran luz en un cuerpo humano.

Tú tienes una gran tarea en la Tierra. Tu nombre es Mira y eres hija de las estrellas. 

Escucha la verdad de tu Alma y comienza a entender que eres más que un ser humano. ¡Despierta!"

Fiona quiso responder pero la mujer ya se había ido. Le parecía como si lo hubiera soñado. 

Fiona pensó: "¿Y si esta mujer está en lo correcto y yo tengo una tarea? ¿Quizá tuve esta severa enfermedad en la India solamente para retornar a donde encarné? ¿Y si Bob me dejó solamente para mostrarme que yo podía encontrar el amor solamente en mí misma?"

Fiona tuvo un sentimiento de paz y fortaleza que se apoderó de ella en su Alma. 

Fiona derramó lágrimas que había retenido por demasiado tiempo ya.

Ella sintió una verdad que no podía poner en palabras. Ahora también entendía por qué había sido diferente ya desde niña.

Ella se fue a casa sintiéndose dichosa y le contó todo a Carlos.

Sin embargo, él no se puso feliz por Fiona y amenazó dejarla si no abandonaba inmediatamente semejante demencia: "¿Y quién piensas que eres?" preguntó.

"¿Fiona, realmente crees que entre todas las personas tú has sido escogida para algo? 

¿Una vendedorcita, ni siquiera particularmente bonita; y que ni siquiera puede ser madre? ¿Tú deberías ser la elegida? ¡No me hagas reír!"

Por la noche Fiona tuvo grandes dudas. Carlos tenía razón. ¿Quién era ella de cualquier manera? Probablemente sólo lo había soñado todo.

Fiona decidió olvidarlo todo para crecer por fin.

Lao Tse miró a Melek Metatrón y vio que Melek Metatrón, el Gran Señor, lloraba. 

Él fue con su energía donde el Alma de Mira y le dijo las palabras:

"ESTÁS SIENDO AMADA INCONMENSURABLEMENTE".

Fin.

Tradujo: Jairo Rodríguez R.

http://www.jairorodriguezr.com/


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