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miércoles, 29 de diciembre de 2010

"EL SENDERO DEL AMOR"...

Para entrar en la morada de Dios, 
necesitamos desarrollar un corazón amoroso hacia toda la Creación. 
La mayoría de nosotros desarrollamos esta clase de amor 
por nuestros familiares más cercanos. 
Pero necesitamos tener este grado de amor por toda la humanidad. 


Cuando desarrollemos esta cualidad, Dios mismo será atraído hacia nosotros... ¡Él verterá su gracia y su amor más elevados sobre nosotros, porque nos habremos vuelto amantes de su Creación!... Cuando amamos a alguien, amamos también a sus hijos. De igual manera, si amamos en verdad a Dios, amamos a toda la humanidad y a todas las especies de vida, desde los mamíferos hasta los insectos y las plantas. Los vemos a todos como nuestros hermanos y hermanas en el Señor.


Desarrollando este estado de amor, tendremos la pureza para regresar a Dios. Él verterá su gracia sobre nosotros y nos atraerá cada vez más cerca de Él. Nuestro progreso espiritual se acelerará y alcanzaremos nuestra meta con mucha más rapidez.


Mientras crecemos en el amor por Dios, mientras nuestro corazón se llena de amor, comenzamos a irradiar amor a todos aquellos con quienes nos encontramos. Nos volvemos una morada de paz y alegría... ¡Si cada persona lograra este estado de desarrollo, piensen cuán maravilloso y pacífico sería éste mundo!... Habría amor para todo el mundo, sin tener en cuenta las diferencias externas. Traeríamos el Cielo a la Tierra. Esto es lo que los santos tratan de enseñarnos. Estas son las cualidades que se deben inculcar en nuestra vida.


Nuestros lugares de adoración, han sido creados para enseñarle a la humanidad estos ideales tan elevados. En vez de enseñar división y prejuicios hacia los seguidores de otras religiones, en vez de poner el mundo en llamas con fanatismo, debemos sembrar las semillas del amor. Debemos vivir a la altura de los valores más elevados, dados por los fundadores de cada religión, y esos valores son conocer a Dios, conocernos a nosotros mismos, reunir nuestra alma con el Alma Suprema y desarrollar amor por toda la Creación.


Los santos son la encarnación del amor, y sirven de ejemplo de cómo debemos vivir nuestra vida. Nos muestran el camino del amor espiritual e irradian su amor hacia nosotros. Nos dan a probar el amor divino e inculcan en nosotros el deseo de ir hacia adentro, a recibir más de ese dulce néctar. Cuanto más nos elevamos internamente, más y más amor divino experimentamos. Al final, nos fundimos en Dios y nos volvemos la personificación del amor.


Cada día podemos medir nuestro progreso espiritual, según el estado de nuestro corazón. Podemos preguntarnos si nos estamos acercando a Dios, al pasar más tiempo en su dulce recuerdo. La meditación no es un proceso mecánico. Es un tiempo que pasamos amando a Dios. Podemos medir nuestro progreso viendo cuánto amor estamos desarrollando por los demás en nuestra vida cotidiana. 


El diario de introspección que nos dio Sant Kirpal Singh Ji nos ofrece un método para registrar nuestras faltas en las virtudes éticas, de modo que podamos mejorar al día siguiente. Cuando nuestras faltas disminuyen, podemos estar seguros de que nuestro amor por los demás aumenta. Podemos medir nuestro progreso viendo cuánto tiempo pasamos sirviendo a nuestros hermanos y hermanas y a toda la Creación.


Si nos movemos hacia nuestra meta cada día, lograremos nuestra propia felicidad y dicha. Al mismo tiempo, contribuiremos a la paz y al amor en este mundo. Si nos fundimos en Dios, logramos la unidad con la fuente del amor. Pero no se nos pide guardar esa dicha para nosotros mismos. El misticismo y el sendero espiritual son positivos. Sant Darshan Singh Ji Maharaj lo ha llamado misticismo positivo. Debemos compartir este amor con toda la Creación. 


Continuamos cumpliendo nuestras obligaciones con nuestra familia, nuestra sociedad, nuestra nación y el mundo. Mientras lo hacemos, irradiamos el amor y la paz a todos a nuestro alrededor. Otros encuentran consuelo en nuestra compañía y desean tener la misma paz y amor que hemos alcanzado. Más y más gente deseará también recorrer el sendero del amor espiritual. Cuando cada persona se ponga en contacto con la fuente de todo amor, este mundo será un paraíso. Este es el propósito por el cual todos los santos y místicos vienen. Esta es la meta fundamental de todas las religiones.


Sant Rajinder Singh Ji Maharaj



Publicado por: uhtred 

el diciembre 25, 2010 a las 8:36am


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