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lunes, 7 de junio de 2010

21- ENSEÑANZAS DEL PADRE CELESTIAL por STARR, 30 de Abril, 2010

Se precisa de mucha humildad y al mismo tiempo mucha fortaleza para ser diferente al resto del mundo, pues el mundo vive inmerso en la mediocridad, y es una forma de mantener prisioneros y con severos castigos, a quienes abandonan las normas por las cuales se rige el común de los hombres.
Vosotros creéis que la bondad se mide según vuestros propios criterios y Yo vuestro Padre os pregunto.
¿Y los criterios de los demás donde están?...¿Son acaso menos valiosos que los vuestros?
Cada uno de vosotros toma como verdadera su verdad, y la verdad muchas veces no es buena, no sin antes haber pasado por el filtro del amor.

Puntual hija mía.
Si Padre aquí estoy.

Estáis aquí junto a Mí, para continuar lo que comenzamos antes del nacimiento del germen del Altísimo. Él ya está con vosotros y es menester que profundicéis más en mi Ser, en mi intimidad para que alcanzados por la sabiduría Suprema, podáis ser fuente inagotable de conocimiento, el que ha de ser derramado en todos los hermanos, en mis hijos tan amados y dispersos por el mundo entero.

Me complazco en mi hijo, que ha sabido interpretar mi voz. Cuando en la inmensidad del sueño humano mi Voz se mezclaba con el sopor del sueño, le manifestaba claramente mis deseos de que esta palabra pronunciada con amor fuera, alcanzara a todos los hombres. Cuando fue el tiempo de los mensajeros que llegaban a vosotros para iniciarlos en lo que luego sería el mar del amor, os envié algo que debéis tener bien en cuenta. Para que un hermano vuestro pueda alcanzar la elevación, como la habéis alcanzado vosotros, para que pueda iniciarse como mensajero del nuevo tiempo, ha de tener vivo en su interior, la VERDAD, la HUMILDAD y la BONDAD.

Negar la verdad, es algo terriblemente dañino para la mente, como lo es el negar que la luz existe, y es necesaria para vuestros ojos, y esa verdad hijos míos no es fácil de alcanzar, pues requiere de mucha humildad y cuando vuestro Padre os exhortó a ser humildes, no he dicho hijos míos que al ser humildes deberían ser débiles, sin fuerza, sino más bien que para poder albergar dentro vuestro la verdad, requeriríais de una fuerza suprema que sólo puede brindarla el amor, sólo podría ser posible si dentro vuestro la fuente del amor rebosaba de gran caudal de agua.

El agua de la misericordia, la que fluye del costado de mi hijo tan amado. Sólo aquél que ha sabido interpretar y valorar la entrega de quién lo dio todo por sus amigos aún con su propia vida, solo ellos podrían acceder a la verdad. La humildad es indispensable para enfrentar el nuevo tiempo, pues debéis, por la humildad, estar dispuestos a rechazar las burlas de quienes intentan abatar las cabezas de los que logran elevarse más allá del común de la humanidad.

Se precisa mucha humildad y al mismo tiempo mucha fortaleza para ser diferente al resto del mundo, pues el mundo vive inmerso en la mediocridad, y es una forma de mantener prisioneros y con severos castigos a quienes abandonan las normas por las cuales se rige el común de los hombres. Para adoptar un cambio, intentaron una forma de vivir diferente a la que los demás os marcan como verdadera.

Precisáis de la humildad, pues es el camino que os lleva a la verdad y también os guía a la paz interior, es allí donde encontraréis el camino hacia la santidad que vuestro Amado Señor os ha pedido, en cada una de sus visitas,... sed santos como mi Padre es santo y el camino a la santidad está marcado por la verdad y la humildad.

Los maestros conocían mucho de vuestro Padre y de mi Amado Hijo, todo les había sido dado, todo conocimiento, toda sabiduría, y fue ese conocimiento y esa sabiduría carente de humildad lo que desencadenó tanta lucha, tanta división, tanto desorden en toda la creación.

La bondad debe ser interpretada correctamente, hijos míos, pues la bondad interpretada mezquinamente no es tal, así que el que dice ser bueno pero dentro de sí, no ha sabido diferenciar su bondad de la de los demás, en realidad está siendo todo lo contrario. Vosotros creéis que la bondad se mide según vuestros propios criterios y Yo vuestro Padre os pregunto.

¿Y los criterios de los demás donde están?

¿Son acaso menos valiosos que los vuestros? Cada uno de vosotros toma como verdadera su verdad, y la verdad muchas veces no es buena, no sin antes haber pasado por el filtro del amor. Así os veo luchando entre vosotros, pues la verdad de cada uno difiere según su criterio, según desean imponer como bueno y verdadero lo que decidís vosotros, sin mirar que Yo vuestro Padre soy la fuente de la verdad y de la bondad. Si os tomarais el instante para ver con los ojos de vuestro Dios, entonces veríais como estáis de equivocados en muchas cosas, pero para eso hace falta ser verdaderamente humildes.

Un discípulo llama a la puerta de un maestro y le dice:
Maestro aquí estoy, para que me guíes y me ayudes a encontrar la mano de mi Señor.
El maestro al mirar al discípulo piensa que es uno más que le aumentará la fama, es uno más que le hará ver cuan grande es su conocimiento sobre los demás.
Pero cuando el discípulo comienza a tener más conocimientos que el maestro, cuando el discípulo en un punto es más que el maestro que fue a visitar, entonces lo que en un principio fue bondad y dulzura se transforma en ira desenfrenada y en descontrol espiritual.

Cansado está vuestro Padre de que la verdad sea manipulada por los maestros, ese no fue su mandato, esa no fue su enseñanza, fue otra, por eso ahora que vosotros habéis de ser maestros, practicad la humildad, la verdad y la bondad. Como quien todos los días de su vida es uno solo en Mí. Cada acto que debáis realizar con uno solo de vuestros hermanos, que pase por estas tres rejas, las tres rejas que Yo vuestro Padre os doy para que podáis discernir, antes de actuar.

¿LO QUE HAGO POR MI HERMANO, LO HAGO EN MI VERDAD O EN LA VERDAD DEL ALTÍSIMO?

¿LO QUE YO JUZGO COMO BONDADOSO, ES REALMENTE BONDADOSO PARA TODOS O LO ES SOLO PARA MI QUE SOY EL MAESTRO?

¿Y YO... COMO MAESTRO, ESTO QUE HAGO POR MIS DISCIPULOS, LO HAGO PARA LLEVARLOS AL CAMINO DE LA LUZ O SIMPLEMENTE DESEO QUE CAMINEN POR MI LUZ Y QUE DE ELLA NO SE APARTEN?

Y es la humildad de saberos que no todo lo sabéis, es la humildad de saberos ignorantes ante vuestro Señor. LA VERDAD, LA HUMILDAD Y LA BONDAD os harán verdaderamente libres, esa es la libertad suprema, no es la que el mundo hoy practica, no es la que la mayoría de los maestros y esto hijos míos lo digo con profundo dolor, no es lo que la mayoría de mis maestros hace, sino no faltarían tantos misioneros en el nuevo Reino.

Si dentro vuestro no anida el amor, si dentro vuestro no hizo nido aún la humildad, si dentro vuestro el árbol de la bondad no echó raíces profundas, vana será vuestra prédica, pues no podéis dar a otros lo que no tenéis. Es como si tuvierais puesta una máscara, y no hay máscaras que puedan ocultar vuestro rostro a Mi. Yo veo en lo profundo de cada uno de vosotros, os conozco cada palabra, cada gesto, cada acto, no podéis ocultarlo a vuestro Padre, se cuando actuáis pensando en mi justicia o cuando actuáis pensando en vuestra justicia, y nadie puede juzgar a otros, sin antes no haberse juzgado a sí mismo.

Cuando seáis incapaces de recibir con entereza aquellas criticas que son para vosotros según vuestro comportamiento, entonces seréis tal vez capaces de mirar los errores de los demás, mientras tanto eso no es posible; nadie ni en los cielos ni en la tierra, tiene la potestad de juzgar a un hermano vuestro, ni de condenarlo por las faltas cometidas pues, Yo no te condeno, le dijo mi Hijo a la mujer que postrada en el suelo, esperaba ver ejecutar su sentencia de muerte. Y si vuestro Señor no juzgó ni condenó, ni aún a aquél que lo traicionó, vosotros menos.

Que la duda, no entre ni haga jamás nido dentro vuestro; que vuestras almas sea un manso río; que pueda llevar a la otra orilla a mis ángeles dispersos en el mundo. Sed ese manso río que con su murmullo tranquiliza los espíritus de los hombres, sed esas aves que con su trino alegran la creación, sed esa mariposa que suavemente acaricia las flores, sed bondadosos como lo es vuestro Señor, pues a las almas las atraparéis con la miel del amor, no las atraparéis con vinagre, no las atraparéis diciéndoles mentirosos. Mentira, mentira, gritaban los maestros, ¿Lo recuerdas hijo mio?...Y mira ahora donde está la verdad. La verdad casi dio su vida por el amor y solo tu amor pudo salvarla. Es ése el amor que deseo para mis amados hijos, es ése amor el que deseo sea la base del nuevo tiempo.

Fue necesario enfrentar duras luchas y dejar herida de muerte a la madre, el germen para que mi sueño sea posible, el sueño de cada uno de vosotros, pues Yo vuestro Padre vivo en cada uno de vosotros. Cuando hacéis posible el amor, hacéis posible mi sueño. Cuando os cerráis a la verdad es entonces cuando dejáis que el mundo triunfe sobre el mundo.

Dad todo,
Entregad todo,

Aún vuestra propia vida, como la entregó mi hijo tan amado. La fortaleza está en mi Palabra, la misma que fue entregada en cada encuentro que con vosotros ha tenido vuestro Padre. Sed mansos y humildes de corazón. Sed verdaderamente mis discípulos y nunca miréis a los hombres con ojos humanos, sino con la mirada que les ha sido dada a lo largo de tanto tiempo de preparación y de enseñanzas. Como lo hice una vez con mi pueblo, así lo hice con vosotros.

Os envié primero mensajeros para anunciaros que este tiempo vendría. Luego fue enviada mi Esposa a vuestro encuentro, para que descubrierais en ella a vuestra Madre. Luego os envíe a mi propio Hijo, a aquél que solo conocías de nombre, pero no verdaderamente. Él se hizo presente en vuestras vidas mostrándoles el mar de su amor, que es el mar de mi amor, pues Él y yo somos uno solo. Y por último, vuestro Padre llegó un día visitando vuestras almas. Y cuando vi que el nido estaba listo para albergar mi amor, os puse en la palma de mi mano y os abrace a Mí, y así os confié lo más grande que tengo, mi propia esencia, el germen de Mi Amor.

El que hoy camina con vosotros, vive con vosotros, el que os hace vibrar el corazón y arder como brasas, el que enciende dentro vuestro la llama de mi amor que os quema, pero no os daña, sino que os fortalece. Esa fortaleza es la que deseo os acompañe a cada paso de vuestra misión, recordad,... humildad, verdad y bondad, y entonces habrá nuevos servidores del Altísimo.

A aquellos que atraigáis a Mí, solo pedirles eso, pues un corazón bondadoso está libre de rencores, un alma verdadera es liviana y vuela libre y sin peso extra, un alma humilde no desea nada para si y todo lo da, se entrega por completo en el servicio, no es fácil hijos míos, pero si predicáis mi Palabra, si nada ocultáis, si todo lo entregáis, entonces veréis que esas almas os seguirán, pues están ávidas de amor.

Hoy son pocos y los podéis contar con los dedos de una mano, pero luego serán muchos. Multitudes ingresarán al nuevo Reino del amor.

Os bendigo amados míos, os dejo todo el amor de vuestro Padre Celestial, y dialogad Conmigo, habladme todos los días, me gusta escuchar el sonido de vuestra voz, me gusta cuando compartís Conmigo vuestra vida, los buenos y los malos momentos,
Las risas y los llantos,
El pan o la falta de pan,
La saciedad y el hambre,
El amor y la falta de amor,
Pero que en vosotros mis elegidos nunca os falte el amor,
Procurad estar siempre llenos de amor, pues habéis sido unidos en la eterna Alianza de Amor, Alianza Trinitaria entre vosotros y la Trinidad Santa del Amor.
Amén.

Y cantan los prados
Y cantan las flores con armoniosa voz,
Y mientras que cantan prados y flores,
Yo soy feliz pensando en Mi Señor,
Los caminos de este mundo os conducen hacia Dios, solo ven hermano mío, toma mi mano y marchemos juntos al Reino del Señor,
Y cantan los prados,
Y cantan las flores con armoniosa voz
Y mientras cantan prados y flores,
Somos felices alabando a Dios.

Hola hermano mío, aquí estoy, como ves no me he marchado, si no que más bien siempre estoy junto a ti. Veo las ropas que un día te puse. Ahora resplandecen. Felicidades hermano mío, ¿recuerdas cuando os pedí humildad y entrega?, ya veis hermano que cuando el mundo gritaba que NO, y tu decías SI, hacías lo correcto.

Ahora mírate,... detente un momento y mírate, mira donde te ha llevado tu FE y tu entrega, tu simplicidad y tu amor; pero que eso nunca te envanezca, sino por el contrario te haga el último de todos. Que cuando llegues a la mesa estemos tu y yo sirviendo a los hermanos, y que seamos los últimos en sentarnos a comer.

Que nunca descuidemos el alimento de las almas nobles, de los animales del reino, sino que seamos instruidos por ellos. Dile a tu hija, que sus animales están a buen resguardo; nada les falta, extrañan a su hermana, pero están bien.

Canta hermano mío,
Canta que el Señor es bueno,
Canta que el Señor es grande,
Canta que es inmenso su amor,
Canta que su misericordia se extiende a todos los hombres de la tierra,
Canta que nadie queda fuera de su infinito amor,
Canta que las aves trinan de alegría, por cada alma que ven elevarse al cielo
Y se reúnen con el Creador,
Canta hermano y no dejes de cantar
Canta que el lucero de la mañana, indica el inicio de un nuevo día,
Canta que en el crepúsculo vuestro Padre recorre las almas de los hombres,
Canta que vuestro Señor camina a vuestro lado,
Canta que vuestra Madre viaja por el mundo, invitando a la conversión de las almas,
Canta hermano mío, no dejes de cantar,
Porque el nuevo tiempo ya está en medio vuestro,
Porque es la hora de amar
Canta hermano mío canta,
Bendita sea la misionera del Altísimo, tu amada esposa,
Que con su alegría lleva la Palabra a los pobres y sencillos de la tierra
Que tiene una mirada de amor hacia aquellos que el mundo ha despreciado y olvidado, a la amiga de los mendigos y los indigentes,
A los que abraza y bendice, a los que llama por su nombre,
A los que le da identidad de hijos de Dios,

Valora eso de tu esposa, pues es valioso para nosotros los hermanos y para vuestro Señor, la felicidad de uno solo desposeído, y abandonado, de uno solo de aquellos a los que el resto del mundo les huye, es de gran valor para el Reino de Dios.

Mi esposa y yo os amamos y os acompañamos,
No nos escucháis, no nos veis, pues es así, somos los últimos de todos, como debe ser, pero allí estamos, hermano mío, llamadnos en vuestra necesidad y acudiremos presurosos a vuestro encuentro.
Paz y bien hermano mío.
Amén.

Canal: STARR
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