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miércoles, 27 de octubre de 2010

LEY DE CAUSA Y EFECTO, (KARMA) LEY DIVINAO LIBRE ALBEDRÍO , PUESTA POR EL CREADOR (DIOS)

LEY DE CAUSA Y EFECTO, (KARMA) O LIBRE ALBEDRÍO LEY DIVINA, PUESTA POR EL CREADOR (DIOS).

También debemos entender que lo que damos en forma de energía, creatividad o esfuerzo (poder) al Universo Y A LA JERARQUÍA ESPIRITUAL, eventualmente regresará a nosotros. Igualmente, imagínate ahora si mandamos al Universo señales de ira, venganza, enojo, que crees que regresara a ti?

Aquello que tomamos del Universo en forma de energía y creatividad de los demás, es una deuda, que al final deberá quedar en equilibrio por nuestras subsecuentes ofrendas.

"El Universo funciona según un plan, y ese plan ha dividido el poder, o la creatividad, de manera proporcionada. Si vosotros demandáis del Universo más de lo que os toca, os presentará el plato con vuestra porción y hasta ahí, porque ya no hay más para vosotros. Si tratáis de tomar de otras personas, podría funcionar por un tiempo porque algunas personas no saben cómo sostener su poder y lo regalan.

Pero el Universo es un gran actualizador, y si ustedes regalan su poder, el Universo lo va a redistribuir, no necesariamente entre las personas a nivel físico, puede utilizarlo para crear nuevos universos, o darle otro tipo de uso."

En los niveles superiores, el proceso de evolución tiene lugar como una continuidad ininterrumpida del estado consciente y despierto. Sin embargo, a nivel de la Tierra, las dificultades de la vida terrenal y el envejecimiento físico de los cuerpos densos pone límites a la duración del tiempo sobre este planeta en el que podemos tolerar la vida.

Esto, a su vez, demanda que "muramos", que revisemos nuestra vida desde un nivel superior y, luego, después del tremendamente necesitado período de descanso espiritual, regresemos para vivir otro ciclo de nacimiento y vida sobre la Tierra.

Este ciclo de nacimiento y re-nacimiento es conocido como, Reencarnación.

La reencarnación es un ciclo de nacimiento, muerte y renacimiento en el cual pasamos de los reinos espirituales a través del "Velo" a una encarnación dentro del denso nivel físico de la Tierra, desprovistos del contacto directo con los Reinos Superiores.

Hacemos esto con el objeto de aprender 'en aislamiento' el tipo de lecciones que solamente pueden ser aprendidas en tales mundos. Cada lección debe ser completamente aprendida, y la Ley del Karma requiere que repitamos este proceso de reencarnación hasta que hayamos dominado las lecciones particulares involucradas en este nivel.

"La Tierra es una escuela, y vosotros aprendéis hasta de los errores.

Si os enfrentáis a un examen y suspendéis, os esforzáis en hacerlo de nuevo. Así que si tenéis lecciones que aprender en una vida y fracasáis en aprender, entonces en otra vida os presentaréis ante esas mismas lecciones; porque no podéis progresar – y toda vida es una progresión hacia arriba, una espiral en ascenso – hasta que hayáis aprendido esas lecciones.

"Tenéis una prueba que pasar, una que os habéis prometido cumplir. El pasarla depende de vuestro esfuerzo. Si no pasáis la prueba en una experiencia tendréis otras oportunidades para hacerlo. Siempre encontraréis nuevas oportunidades que se abren ante vuestros ojos. Con el tiempo realizaréis lo que os habéis prometido, sin embargo, habrá muchas distracciones que os podrán alejar de vuestro objetivo. El poder del Espíritu puede triunfar y triunfará al final. Es como un poderoso imán que os acerca a Él.

Es el esfuerzo el que cuenta; la responsabilidad es vuestra, nadie puede realizar la misión por vosotros. La báscula de la Justicia Divina está perfectamente equilibrada, no debe existir ninguna deuda si vais a progresar."

Cada nueva encarnación es planeada con anticipación con la ayuda de nuestros Guías y Maestros Espirituales. Se hace una revisión de fallos y debilidades pasadas en consulta íntima con ellos, y se hacen planes para la aparición de oportunidades óptimas para la próxima vida con el fin de experimentar y vencer esas debilidades.

Estos acontecimientos pueden ocurrir durante esa vida de manera bastante arbitraria e inesperada, y algunas pueden incluso ser traumáticas, provocando que la personalidad abiertamente culpe al azar su 'mala suerte'. Sin embargo, todos esos acontecimientos han sido planificados previamente por la misma alma en niveles superiores para ser manifestados en algún momento durante la vida terrenal de esa alma. No son, como podría parecernos en el momento en que ocurren los hechos, el resultado del capricho arbitrario de un Azar despreocupado o de nuestro Creador.

Cuando el alma encarna sobre la Tierra también hace un 'contrato' con ella misma y con sus Guías Espirituales y con la Jerarquía Espiritual para comprometerse con una vida sobre la Tierra que tenga cierta duración, con el objeto de aprender lecciones específicas.

Si el alma encarnada subsecuente mente encuentra que las lecciones son muy difíciles y decide terminar con su vida prematuramente, tal es el caso de un suicidio, las lecciones no serán evitadas, solamente pospuestas.

El alma necesitará entrar en el largo proceso de muerte y renacimiento y así vivir aquellos años remanentes y aprender aquellas lecciones que fueron evitadas previamente. Este es el porqué la mayoría de nosotros, a nivel de conciencia de la Tierra, tenemos el instinto bien arraigado de que el suicidio es algo totalmente erróneo.

De hecho no es solo una traición hacia nuestro plan Superior de evolución, también es un mal uso de las facilidades y oportunidades que nos fueron dadas por nuestro Creador (DIOS) y su Jerarquía Angélica y Espiritual.

A su vez, una comprensión más amplia de los múltiples conceptos del 'libre albedrío', karma y reencarnación hará más fácil para nosotros vislumbrar el 'drama de la vida' y la naturaleza fundamental del sufrimiento:

"El drama de la vida tiene un propósito: enseñarle a nuestra conciencia a evolucionar.

Todo lo que sucede en el plano de la Tierra no sucede por casualidad, sino porque lo hemos atraído hacia nosotros a través de nuestro comportamiento en esta o en vidas pasadas, y hemos aceptado conscientemente el reto que esto representa.

Queda ampliamente comprendido que el concepto de 'libre albedrío' nos permite escoger cómo vamos a reaccionar ante determinadas circunstancias; sin embargo, es importante darnos cuenta que también ejercitamos el 'libre albedrío' en nuestra selección de retos que hemos aceptado tomar en cada encarnación.

A través del 'libre albedrío' escogemos nuestros retos y nuestras lecciones; a través del 'libre albedrío' escogemos cómo vamos a reaccionar frente a ellos.

"Es difícil para aquellos que no aceptan el concepto de reencarnación, de vida-tras- vida-tras-vida, ver el sufrimiento como un proceso evolutivo.

Pero cuando la reencarnación es aceptada como parte integral de nuestro punto de vista sobre la evolución, es fácil comprender que hacemos patente, con cada nuevo cuerpo físico, todo lo que hemos creado en otras vidas terrenales, y en otros niveles de existencia más allá del plano físico de la Tierra.

Traemos con nosotros no sólo nuestra sabiduría espiritual, también los pecados del pasado, las lecciones que no hemos aprendido, el karma que nos debemos a nosotros y a los demás.

A medida que avanzamos en la vida que ahora vivimos, automáticamente atraeremos hacia nosotros las lecciones que hemos escogido aprender, el karma que hemos escogido transmutar.

"Por tanto, no existe la tragedia por azar. Todo lo que sucede en el plano de la Tierra tiene una razón, un propósito.

Vivimos en un mundo en el cual muchas personas aparentemente experimentan grandes tragedias.

La tragedia le llega a las personas ya sea porque la escogieron para su propio destino o porque les brindará una lección en la vida que todavía no han aprendido.

La tragedia es trabajar la causa y el efecto; a medida que experimentamos sus efectos, aprendemos a cambiar la causa.

La experiencia de una tragedia también enseña la simpatía y la compasión, la habilidad para aceptar y perdonar las pequeñas imperfecciones de los demás, para que ellos, a su vez, hagan lo mismo con nosotros.

"Si hay un punto en el que quiero hacer énfasis ahora es éste: ese sufrimiento ha sido escogido por ti. No te lo da tu Creador como un castigo. Tú lo escoges, voluntariamente, como una lección para aprender, como una lección que tu alma necesita en este preciso momento de su evolución."

Todo ello materializa en sus cuerpos las peores enfermedades, por lo que les decimos que el perdón es terapéutico.

Pero recuerden que no podrán enseñar el perdón a la humanidad, sino lo incorporan como parte de su estilo personal de vida; si no hacen del perdón su filosofía de vida.

Deben practicar el perdón en lo secreto del corazón, conociéndose a ustedes mismos, encarando con comprensión de su vida y con caridad evaluando lo que ha significado hasta Ahora.

Deben primero tratar de superar sus propios errores, perdonándose primero a ustedes mismos; solo así podrán extender este estado de conciencia y esta actitud a otros.

Además, no es posible hablar de un perdón cósmico si antes no son capaces de vivir la experiencia del perdón en lo diario y cotidiano, con las personas a las que dicen que más aman.

Con sus hijos, Parejas, amigos, familiares, enemigos.

Si lo logran podrán darle con el tiempo una dimensión superior.

La Mente Feliz

La mente suprema mente feliz y eficazmente unificada es la que está dedicada por entero a hacer la voluntad del Padre que está en los cielos.

El perdón es la capacidad de amar manifestada en la tolerancia de los errores.

Para poder concienciar a la humanidad en torno del perdón deben primero asumirlo ustedes en sus propias existencias.

Mientras no lo incorporen como una actitud de desenvolvimiento personal y como parte esencial del nuevo ser que deben llegar a ser, no podrán enseñarlo.

El perdón es la liberación de la intolerancia y de las limitaciones del egoísmo que lleva a la persona a estar pendiente de los demás de una forma negativa, con un pensamiento y una crítica destructiva, que vienen siendo parte de un proceso de justificación de los errores propios.

El perdón es el grado máximo del amor, y son ustedes los que pueden llegar a dar el más alto ejemplo de amor, alcanzando con ello cumplir un rol cósmico de liberación, por cuanto constituyen una civilización de agraviados.

Se ha hecho mucho daño a lo largo de nuestra historia a veces intentando ayudarlos.

Otras veces se les ha perjudicado a propósito, dificultándoles el panorama como a pocos, para probar aptitudes y lograr aprender a través de errores. Por ello, el perdón hacia las civilizaciones que se propasaron vendría a ser un acto original de creación divina, un mensaje de madurez al cosmos, un factor de liberación para todos y de restauración de un orden interrumpido.

DIOS TE BENDIGA.

HAGA RESPLANDECER SU ROSTRO SOBRE TI.

Y TE DE SU PAZ... Mirna Larios.

NANMURA // LUZ Peña.


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