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sábado, 19 de marzo de 2011

HILDEGARD VON BINGEN - Autres dimensions


13 de marzo del 2011

Soy Hildegard Von Bingen y les presento mis homenajes, Hermanos y a Hermanas, aquí y en otra parte. Muchos entre ustedes, sin conocer que era, pudieron quizá leer lo que he recibido de mi viva, de esa vida, esto con el fin de traerlos, hoy, sobre una comprensión y un objetivo. Ya tuve la ocasión de expresarme acerca del conjunto de los conocimientos que yo recibí, en ese momento. Estos conocimientos nunca fueron (aunque eso fue extremadamente interesante para mí) resultantes de un estudio sino, más bien, de una comunicación Interior y, por lo tanto, lo que llamaría un conocimiento Interior. Por supuesto, en esta época, nunca me fue permitido y posible, incluso en la orden en la cual evolucionaba, de hablar de otra cosa que de Cristo. El conocimiento, que yo recibí entonces, se llama un Conocimiento Interior, intuitivo, directo, del Corazón. El Conocimiento del que les hablo es resultante de un movimiento de la Conciencia, de la energía, vuelta hacia el Interior. El conjunto de lo que reflejé entonces era, hasta cierto punto, una forma de comunicación directa a la causa del Conocimiento. Eso fue posible, más allá de mi historia personal, por la posibilidad, precisamente, de no buscar nada fuera de mí misma sino buscar dentro de mí misma. Esta fuente de Conocimiento, el conjunto de los seres humanos, sin excepción, lo tiene en él, partiendo del principio que este Conocimiento, absoluto y total, del conjunto de las leyes, incluso de esta Matriz, está presente en Sí.

Conviene, hoy, colocar y apreciar, en su justo valor, una palabra que es la palabra de búsqueda. La búsqueda es un elemento del que se apodera muy rápidamente la actividad intelectual, como una forma de proyección exterior de algo que no estaría dentro sino que se expresaría, solamente, por escritos, por reflexiones llevadas fuera sí. El conjunto de mis Hermanas Estrellas, hoy y he aquí algunos días, los llevaron a inclinarse sobre el Interior. La búsqueda posee pues dos aspectos: una búsqueda que se hace exteriormente y una búsqueda que se hace dentro. En realidad, la búsqueda Interior no es una búsqueda ya que la búsqueda menciona, siempre, un movimiento, mientras que, precisamente, el conocimiento Interior es el paro del movimiento, para la aparición de otro estado del Ser. Este otro estado del Ser, algunos han intentado explicar los fundamentos en la historia humana, otros simplemente han descrito su experiencia, otros a fin de cuentas, de los cuales yo, hemos captado, en este otro estado del Ser, una forma de comunicación, una forma de sapiencia, bien diferente del conocimiento exterior. Algunas de mis Hermanas les hablaron de Profundidad, de Claridad, de Unidad.

Ahora se ha anunciado siempre a esta humanidad que la parte esencial era invisible para los ojos, que la parte esencial era invisible para la personalidad y que todo, absolutamente todo, se encontraba al-interior de Sí. Eso es estricta Verdad. No pueden despertar y develar nada más que no esté ya presente, nada más que no sea exterior a ustedes. Acceder a este estado y este espacio del Ser no puede hacerse hasta que hay aceptación previa de esta constatación, que todo está dentro, que todo está dentro y que el exterior sólo representa un aspecto separado, proyectado, diferenciado y distanciado de nosotros mismos. Algunos seres, mucho antes de mí, dijeron: “lo que está dentro es como lo que está afuera, lo que está en lo alto es como lo que está abajo”. El problema es que el exterior y la parte baja nunca muestran la verdad y nunca se dejan revelar, incluso si la proyección exterior obedece a leyes muy innumerables. Estas leyes múltiples, innumerables, hoy, por supuesto, las conocen más que lo que conocí durante mi vida.

La problemática principal se mantiene en algo muy simple. Es que el conjunto de la conciencia humana colectiva, cuando se emplean algunas palabras, estas palabras hacen resonar uno vivencia propia a cada persona pero, por eso, inscrita en una forma de bolsa colectiva, de memoria colectiva. Así pues, cada palabra, cualquiera que sea la lengua (incluso en las lenguas más antiguas) cada palabra es portadora de una vivencia y esta vivencia está ella, estrictamente limitada a lo que es perceptible en el espacio donde evoluciona la conciencia. La dificultad es, que en palabras muy simples, como amor, como luz, como bien, o como mal, o como odio, o como sombra, no se definen más que por pares y por oposiciones. La definición, y lo que es transportado por una palabra, es pues tributaria de la experiencia común, transportada por la creencia, en sentido más amplio. Así pues, la luz puede asimilarse a lo que es visto porque, en la sombra, nada puede ser visto. Del mismo modo, el amor, aunque se le adhieren (como lo han hecho en este tiempo) una serie de epítetos o de calificativos, no es, en resumidas cuentas, que limitado allí, una vez más, por el conjunto de las creencias comunes y sentidos comunes asignados a esta palabra. Así pues, el simple hecho de pronunciar la palabra amor va a inducir, en la conciencia del ser, en las células, en la fisiología, una serie de elementos, resultantes pues de las creencias comunes y experiencias comunes, nunca permitiendo acercarse al absoluto, es decir, de lo que está más allá de la proyección, de la apariencia y de las creencias.

En el seno de este canal, como en otros casos, un cierto número de expresiones se han encontrado para poder superar a este déficit de sentido, a este déficit de absoluto. Por ejemplo, la luz se convirtió en la luz Vibral, para diferenciar la luz del día que es vista por los ojos, de la luz del sol, que es captada por la piel (y a veces los sentidos pero que es una luz proyectada) y, por tanto, no dan nunca acceso al absoluto. Así pues, el calificativo de Vibral ha dado a entender que era posible vivir una luz que sería pues no visible, en el sentido ordinario, no perceptible, en el sentido ordinario pero que el calificativo sería vibración: luz Vibral. El amor mismo, en el lenguaje corriente, para diferenciarlo del amor clásico, del sentido común, se ha llamado, por ejemplo, amor incondicional, significa, por tanto, que el amor, por definición, es condicional. Otras palabras han sido (y otras expresiones fueron empleadas), para calificar este Amor sin poner la condición de ser incondicional, por ejemplo: Fluidez, Unidad, Gracia, Atracción y Resonancia. El conocimiento participa del mismo proceso.

Con frecuencia el humano confunde el conocimiento aprendido con el verdadero conocimiento, descuidando de ese modo, el significado y la raíz del sentido inicial de la palabra. Allí también se encuentra una trampa, es que la raíz, tal como se admite, no remite nunca al origen primero, real, de la palabra. En consecuencia, las palabras son portadoras de una vibración, de un sentido, de una creencia, aunque distintas de su dicho sentido inicial. Así pues, hablar de luz no es la luz. La luz Vibral no es la luz del día pero es una luz no perteneciente a este mundo, pues es invisible a los ojos de este mundo. Remontando, por ejemplo, sobre las palabras comunes y frecuentemente utilizadas, por los siglos pasados y presentes, si pronunciamos, por ejemplo, la palabra religión, de origen latino les devolvemos a “religare”, es decir la capacidad de conectar: la religión, por lo tanto, conecta al hombre a cualquier otra cosa. Eso, es el sentido que se dio a ver, y a entender, y a comprender, ocultando así, la Vibración de la palabra previa a religare y al latín, que es “religio”, no teniendo ya nada que ver con el latín, no teniendo ya nada que ver con el sentido conectar pero cuya raíz, salida del silabario original, del sumerio, quiere decir simplemente rebaño. Así pues, pasamos de un sentido adoptado de religión y de ser conectado, a una noción, mucho más trivial, que los remite en cambio a una noción bien lejos de lo sagrado y bien lejos de una fe en uno mismo la más mínima. Todas las palabras, sin excepción, han sido construidas de esta forma ya que aquellos que han creado (si tato es que se pueda hablar de creación) un lenguaje, en el seno de esta Matriz, conocían, bien más que el humano, la capacidad de Vibración de las palabras, conectándolos, más allá del sentido común y mas allá de la creencia, a un origen Vibral, significando, generalmente, exactamente el revés de lo que cree el ser humano.

Es necesario pues superar las palabras. Ahora bien, el conocimiento exterior está basado sobre las palabras que se leen y se aprenden. Se basan pues, hoy aún más que en mi época, únicamente sobre una creencia y sobre la validación de una creencia, aplicable y reproductible, se los concedo, en este mundo pero no en otra parte. Por supuesto, el ser humano, evolucionando en este mundo, encuentra eso totalmente suficiente para explicar la realidad, actuar sobre la realidad y modificar esta realidad. La gran diferencia, es que el sentido inicial, el sentido Vibral, es bien diferente de ese que ha sido inculcado por la educación, por la observación, por la ciencia y mismo por la religión. Les hablo de eso porque es algo que he tomado conciencia desde muy joven. También observarán que la mayoría de los seres habiendo vivido Estados, llamados místicos o Unitarios (para aprobar el lenguaje de hoy) han estado siempre en búsqueda sobre el sentido mismo de la Conciencia. No he sido una excepción a la regla.

Expliqué, en una de mis primeras llegadas en este canal, lo que pasó en el momento en que accedí al verdadero Conocimiento. Conocimiento que, puedo dividir se los recuerdo, en co y nacimiento, es decir, nacer con. Pero la palabra nacimiento, en sí misma, se lo recuerdo, en sumerio, quiere decir la negación de la Esencia. Así pues, nacer, en este mundo, es volverse la negación misma de lo que se es. Paradoja. Y todo los remite, inexorablemente (pero mi observación no está allí) todo los remitirá, siempre, inexorablemente, a este concepto paradójico. Podría multiplicar los ejemplos ad infinitum sobre palabras extremadamente corrientes. El objetivo es, simplemente, hacerles elevar un gran punto de interrogación, no diría una angustia existencial, pero, bien más, el sentido mismo de la experiencia de la vida humana, vuelta pues hacia un exterior, considerado como la única realidad.

Entonces, por supuesto, en la búsqueda espiritual el ser humano va a aplicar los mismos preceptos, permitiéndole comprender su medio ambiente, en su búsqueda espiritual. Ahora bien, esta búsqueda es un movimiento. Así como lo había expresado, en mi primera visita en el seno de este canal, el descubrimiento de la verdad es un no movimiento y por consiguiente una no búsqueda sino más bien un cese de todo lo que es exterior. Ahora, por supuesto, según los siglos, esto puede denominarse contemplación, misticismo, oración, meditación. Aún es necesario que esta contemplación, esta investigación, este misticismo, esta oración, esta meditación no tenga otra finalidad que detener el movimiento de búsqueda, sino, más bien, en cierto modo, (como le han dicho los seres habiendo vivido el despertar, en particular en el último siglo que acaba de transcurrir) la suspensión y el paro del tiempo. La salida del tiempo permite encontrar la verdad y la verdad es conocimiento

Así pues, deben, ante todo, integrar ese paradigma que es, finalmente (y como en otra parte se lo han dicho muy numerosos sabios o despertados) que no hay nada que buscar ya que todo está ya allí. Eh sí. Pero el problema es que el ser humano abre los ojos y no ve nada. Por supuesto, no hay nada que ver. Sobre todo teniendo en cuenta las primeras capas que son afectadas dentro de los espacios, dichos Interiores, son las capas de creencias, las capas del inconsciente colectivo (llamado también astral con sus diferentes tonalidades que ustedes califican de buenas o malas) pero no son más que capas en movimiento. La proyección, la exteriorización, la vida dentro de este mundo es una proyección. Y por lo tanto encontrar el otro mundo necesita el paro de toda proyección y todo movimiento. Existe un mecanismo, más allá de la consciencia humana, presente dentro de todas las consciencias, y es allí donde quiero llegar, y en particular dentro de la consciencia de Gaia, Urrantia, la Tierra (o Tera o Uras, según sus distintos nombres).


Los mecanismos de la consciencia, pasando de un estado a otro, se acompañan, siempre y sistemáticamente, de una noción de reversión. Quien dice reversión, dice paro de movimiento para volver a salir en un sentido diferente. La Tierra, como lo saben, en esta época da la vuelta. Ella da la vuelta alrededor del sol con un cierto número de características precisas. El pasaje del conocimiento del mundo exterior al mundo Interior, para la humanidad, ahora, en su totalidad (puesto que es exactamente de eso que se trata actualmente), pasa, allí también, por un paro de movimiento y por una reversión, y por un movimiento partiendo en el otro sentido, como eso había sido ya señalado por muy numerosos profetas. El sol se levantará en el lado opuesto de donde se levanta actualmente. Recuerden también a San Juan: Las estrellas no estarán ya en los mismos lugares en el cielo. Es esta la época que viven. Si la apariencia y el exterior cambian, eso traduce, inexorablemente un cambio Interior. Este cambio Interior es el que viven en su propia consciencia. Aquel incluso que, hoy, según su camino, los pone ante lo que llamaría cuestionamientos e interrogantes nuevas. Existe, en efecto, una pérdida de sentido y de referencia que es indispensable para pasar de un estado a otro estado.

Lo que pasa en los mundos Unificados, es que el paso de un estado a otro, de un lugar a otro, se hace según las leyes de la Unidad, es decir, con Fluidez, Gracia y facilidad. El mundo de la Dualidad, éste en cualquier caso, es un mundo de oposiciones, de acción/reacción, de fricción, si prefieren, para emplear un término físico. El paso del estado exterior al estado Interior, de la Dualidad a la Unidad, está precedido, por supuesto, por fricciones, las fricciones cada vez más importantes en la conciencia del humano. Y ello, muchos seres humanos lo vivieron al fin del año anterior: ritos de Pasaje, de Apertura. En la actualidad, es la Tierra que lo vive, con mecanismos de fricción, de calentamiento, tal como los observan, en ustedes, por otra parte, como fuera ustedes. Existen incluso los Arcángeles de los cuales es la función velar, hasta cierto punto, para efectuar esta Reversión o punto de cambio en las mejores condiciones. La gran ventaja es que la conciencia humana, si lo desea aún, tiene aún la posibilidad de vivir esta Reversión, en ella, antes de que la conciencia de la Tierra y la propia Tierra la viva, con el fin de limitar las fuerzas de fricción y oposición. Este camino, que numerosos seres humanos comenzaron a emprender (para los más antiguos, para todos los primeros, desde 1984), fue creciendo. Muchos calendarios por otra parte, antiguos, se lo explican perfectamente. Han vuelto a entrar, desde el principio de este mes de marzo, en un mecanismo de aceleración, no lineal sino logarítmico, exponencial, hasta cierto punto, si prefieren, pero más elevado. Así pues, las facultades de adaptación a esta aceleración serán función de las capacidades de cada humano para dejar el movimiento efectuarse sin resistir. Eso participa, innegablemente, de lo que el Arcángel Anaël había llamado el Abandono a la Luz. Pero, hoy, diría que además, es sobre todo un Abandono a la transformación. Pero la transformación es resultante de la Luz.

Así pues, en las circunstancias de sus vidas, (que les sean personales, cercanas, o que sean planetarias como es el caso actualmente), de sus capacidades de Fluidez, de sus capacidades para ir en el sentido del movimiento que, se los recuerdo, es una Revocación, se derivará su facilidad para vivir este cambio. Nunca es demasiado tarde para comenzar. La gracia es accesible para todos. No hay ninguna condición de edad, salud, karma, de conocimiento exterior, que pueda oponerse a eso. Por consiguiente están invitados, hoy, a ir en el sentido del movimiento. Este movimiento que precede, acelerándose así, la última Reversión o punto de cambio. En realidad esta aceleración del movimiento, en un sentido, es un paro en el otro sentido, desde otro punto de vista. Así pues, la conciencia humana se encuentra enfrentada, no a sus propias oposiciones, sus propias Sombras pero a un cambio al cual se somete. Que tenga conciencia, conocimiento o paso. Es en esta última etapa de la Tierra que el humano tiene la última capacidad y oportunidad de poder seguir este movimiento pero, para eso, es necesario aceptar el movimiento, para eso, le es necesario no volver a entrar, allí no, en oposición a esto que reclama el movimiento de la Tierra, donde sea que estén. Hay pues, hasta cierto punto, una conexión que restablecer. Esta conexión, esta alineación es lo que viven para los de entre ustedes que viven las Vibraciones. Es también lo que expresó mi Hermana NO EYES o también SNOW, por lo que se refiere a su capacidad para estar en vida, a estar plenamente en vida. Este acto de estar plenamente en vida no es algo que es función de una edad, de un estado de salud o creencia sino, más bien, de un impulso del alma y el Espíritu para manifestarse de una forma u otra. Más que nunca, la conciencia humana debe acompañar el movimiento. Para algunos de entre ustedes eso puede representar un reto, una nueva abnegación, una confianza total al movimiento. Ante este movimiento, por supuesto, una serie de miedos, inherentes, pueden aparecer. Como el miedo de lo desconocido, miedo del cambio o miedo de la muerte. Esa etapa, la conciencia humana individual y colectiva pasará necesariamente por este choque (como fue llamado por Sri Aurobindo), choque de la humanidad. Y es ahora.

Es un momento en que lo que pertenece a las proyecciones exteriores va a verse amenazado, y en consecuencia inducir reacciones, oposiciones, sustos, miedos que deberán, obviamente (como se los ha dicho el bien amado Juan), superarse, e integrarse con el fin de vivir el consentimiento, aceptación al movimiento y a la Reversión. Existen ejercicios muy simples para ver y apreciar, hasta cierto punto, sus capacidades para aceptar el movimiento. Simplemente, al imaginarse (y el mental es muy fuerte para eso) por ejemplo, que pierden hombre, mujer, marido, niño, situación, llaves del coche (cualquier cosa que les era útil en su proyección exterior), y de apreciar la proyección del mental en sus reacciones emocionales que este va a inducir. Y esto sólo es una proyección. Eso ya les permitirá anticipar lo que pasará a nivel colectivo. En resumen, como lo dijeron de grandes iniciados, ¿están dispuestos a perder todo para ganarlo todo? ¿Están dispuestos a morir para vivir? ¿Están dispuestos, hasta cierto punto, a confiar en la Vibración que los anima, para la mayoría de entre ustedes quiénes me escuchan o que me leerán? ¿Están dispuestos a confiar en la vida? Ya que es bien de eso que se trata. No de su vida, salida de las creencias, de sus propias proyecciones (y nuestras cuando estuvimos vivos en este mundo) pero en la vida eterna, ilimitada. Hay todavía tiempo creo, si siguen estando aún las actividades mentales, de plantearse estas cuestiones. Recuerden que sólo son proyecciones mentales. Pero estas simples proyecciones, en algunos de entre ustedes, podrán implicar reacciones violentas, corporales, fisiológicas, emocionales, psicológicas. Eso les dará una idea de lo que tendrán que vivir, dónde, en el momento oportuno, real y no proyectado, habrá llegado en esta proyección del mundo.

Recuerden que no pueden superar el miedo combatiéndolo. Y eso, el bien gustado Sri Aurobindo se los había expresado perfectamente analizando las etapas sucesivas que vive la conciencia humana, individual y colectiva, ante lo que llamaría un mecanismo general de adaptación necesaria. La diferencia entre los mundos Unificados y el mundo de la Dualidad es que, en los mundos Unificados, cuando pasamos de una Dimensión a otra, no hay, no solamente, nunca interrupción sino que sabemos, muy precisamente, dónde vamos, la Dimensión donde vamos, el universo donde vamos. Lo que dista mucho de ser el caso en la conciencia de la Dualidad. Existe pues, a este nivel, un reto, y este reto puede ser superado solamente por el Corazón, cuyo reflejo mismo, en este mundo proyectado, es la Vibración exactamente vivida en las Coronas, en las Lámparas, los chakras, los plexos, cualesquiera que sean los nombres que les dan. Hay marcadores, marcadores Vibratorios, allí también, perceptibles en los sentidos: el sonido del alma, los coros de los Ángeles, el sonido del Espíritu. Hay también la capacidad para experimentar la paz, la serenidad, la Alegría, independientemente de toda circunstancia Interior o exterior. No se trata pues de un estado de humor sino de un estado de Ser, profundamente diferente incluso de lo que puede experimentarse en un estado de satisfacción o placer, cualquiera que sea el origen. Existe pues muy numerosos marcadores en la conciencia humana individual, colectiva, que, hoy, se extienden bajo su mirada, bajo su conciencia, bajo su vivir, confirmando, por allí incluso, que lo que pasa en el Interior pasa también exteriormente.

Todo eso para decirles, y la comprendieron, que el conjunto de la humanidad personificada está al alba de una convulsión sin precedentes que es el nacimiento a la Eternidad. Entonces, por supuesto, el mental, desde hace mucho tiempo, se apoderó del concepto de Amor y Luz para transformarlo en su salsa que es una salsa todavía o una argamasa de apropiación mientras que lo que viene es todo excepto la apropiación. Esta liberación es una entrega, cambiando el nivel de densidad temporal, espacial, modificando la totalidad de las señales vinculadas a las creencias, a los sentidos y a sus vidas. La única manera de vivirlo, al estar de acuerdo, al aceptarlo, se sitúa en el Corazón, el Corazón Vibratorio, el interior. Es en el sentido que Marie les ha rogado, desde hace ya 2 intervenciones, de ir a la parte fundamental, de dedicar el tiempo, de la Atención, la Intención, la energía, en su interior ya que no habrá más de exterior, no lo duden. Entonces, por supuesto, los que sólo tendrán una existencia afuera, ni siquiera sabrán que existe un interior, excepto si tienen la oportunidad de encontrar una Conciencia humana que vive ya dentro y puedan plantearse las buenas preguntas y abrir los buenos canales de recepción.

La mayoría de los elementos, permitiéndoles vivir lo que debe vivirse, se anunció desde hace mucho tiempo. Pero lo que se anuncia es una cosa. Es otro cosa vivirlo, ¿verdad? Una vez más, la única preparación, ahora más que nunca, es Interior y exclusivamente Interior. Les pertenece pues, en este período en que el movimiento exterior se acelera, entender esta oportunidad ya que efectivamente el Interior se vuelve accesible cada vez más fácilmente. Entonces, lo que acabo de darles es, simplemente, elementos permitiendo reflexionar serenamente. ¿Qué es lo que buscan, realmente? Sabiendo que estando sobre este mundo, hoy, encarnados (cualquiera que sea la edad, la función), es algo que eligieron, libremente. No hablo de la encarnación, de manera general, sino que hablo de la circunstancia precisa de su encarnación actual. Hay pues, en ustedes, todas las posibilidades para enfrentar y volver a entrar dentro de ustedes mismos. No existe ningún obstáculo distinto más que ustedes mismos y sobre todo no exterior. He aquí lo que quería darles sobre el principio mismo de lo que está en curso en la conciencia humana colectiva e individual y en la conciencia de la Tierra, y en los hechos. Es pues una invitación siempre a más interioridad. Esta invitación no debe concebirse como una búsqueda, pienso que lo comprendieron sino, más bien, como un descubrimiento, en el instante, de su presente. Detener el tiempo, como se lo han advertido muy numerosos sabios. Hermanos y Hermanas en esta conciencia encarnada, si hay, para mí, posibilidad de volver a entrar más adelante dentro de palabras explicando, a mi manera, eso que viven y a vivir y si puedo aportar otras palabras, entonces puedo intentar hacerlo. Si tenemos tiempo para intercambiar.

Pregunta: ¿si las palabras han estado manipuladas, como entonces hablar ahora?
Eh bien, precisamente, callen. Este silencio es indispensable. No es solo el silencio de las palabras, es también el silencio de todo lo que es exterior, es el mismo silencio. Se les sorprendería de constatar el efecto de las palabras, incluso las más espléndidas de ellas, cuando se perciben en forma de ondas, de lo que percibimos de su mundo (que era el mío pero que, hoy, es el vuestro puesto que ustedes están ahí). Las simples palabras, portadoras de fuerte sentido, de los que hablé, como Amor y Luz, tienen efectos de ondas completamente opuestas a lo que creen. En resumen, eso significa que la solución nunca estará en las palabras sino en la Vibración, que está más allá de las palabras. Voy a tomar un ejemplo que es muy simple. En un primer sentido lógico de una palabra, en primer lugar, su vivencia, su representación, su comprensión. En un segundo tiempo, viene la representación, la comprensión y vivencia de una forma de conciencia colectiva llamada inconsciente colectivo. En un tercer tiempo, viene la Vibración falsificada pero tienen la posibilidad, si vuelven a entrar en su Corazón, de desacoplarse incluso del primero sentido y del segundo sentido de las palabras para que la palabra no sea ya portadora de la Vibración que le dieron (o que le dio el mundo) sino que la palabra sea portadora, solamente, de la Vibración de su Corazón y en consecuencia de la Esencia, más allá del sentido mismo, primero o segundo o falsificado.

En ese momento, podría, por la Vibración, emplear una palabra al contrario del sentido común pero que lleva y que llevará una Vibración completamente desacoplada del primer sentido de la palabra o la Vibración de la pronunciación de la palabra. Podría, por ejemplo, decir una palabrota y esta palabrota se desacoplaría de su sentido y su Vibración pero sería, sin embargo, el vector de la Vibración de mi Corazón. Es el sentido más allá de la palabra. Es así como se establece la comunicación de Corazón a Corazón. Supera la palabra. He aquí el sentido de mi “callen”. Es desacoplar, hasta cierto punto, el primer sentido, el segundo sentido y sentido falsificado, de la realidad Vibratoria que, ella, no tiene que hacer las palabras, ilustradas, por otra parte, como un don del Espíritu Santo para los discípulos del Cristo. El hablar en lenguas es el mejor ejemplo: el sentido no está en la lengua, el sentido no está en la disposición sino en una Vibración que completamente se desacopla de los 3 sentidos de los que acabo de hablar. Es eso que deben encontrar a través del discurso o las palabras.


Pregunta: ¿se puede uno comunicar solamente con la Vibración del Corazón, en el silencio?
Es exactamente lo que es más recomendable y aconsejable a partir de hoy. Lo importante no es el sentido de las palabras y la Vibración de la palabra sino, efectivamente, la Vibración que se emana del Corazón, directamente, del ser que las pronuncia. Y el del que el Corazón está abierto, que recibe estas palabras, no busca el sentido de las palabras, ni primero, ni segundo, ni falsificado ya que recoge, más allá de las palabras, la esencia directa del Corazón. No es para nada si una de mis Hermanas habló del francés. Los Espíritus abiertos hablaron incluso la lengua de los pájaros ya que la palabra no es más que una dificultad.

No tenemos más preguntas, les agradecemos. Hermanos y Hermanas humanos encarnados, más allá de mis palabras, el Amor y el Corazón sólo hacen uno. Así pues, mi Amor y mi Corazón sólo hacen Uno con su Amor y su Corazón. Quizá hasta pronto, con Amor.




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Canalización: Jean Luc Ayoun
Transcripción: Véronique Loriot
Traducción: Odilia Rivera
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