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miércoles, 9 de marzo de 2011

LA TRANSORMACION GLOBAL DEL PLANETA - Capítulos 13, 14 y 15 a través de Canal de Luz.




Capítulo 13- La construcción del Puente

Es imprescindible que a nivel físico terrenal, se materialicen progresivamente las formas físicas que generen la transformación o trasmutación que estamos viviendo cada uno de nosotros a nivel interior.


Unos somos conscientes de ello y otros de manera totalmente inconsciente, pero dicha materialización de estas nuevas formas facilitará que los que viven su trasmutación de manera inconsciente, puedan proyectar su sentir interior hacia estas nuevas realidades que se generen en este mundo o planeta Tierra, el cual también permanece vivo en dicha trasmutación.


Los contenidos del nuevo mundo deben empezar a materializarse y éstos deben ser generados desde nuestro más auténtico nuevo nivel de conciencia interior, tanto personal, como colectivo, el cual permanece trasmutando de manera constante, aspecto que nos obliga a vivir fluyendo constantemente alineados por completo en todo momento con los designios de la Vida.


Entre nosotros los hay que pueden y han de emanar desde sí las formas básicas de este nuevo mundo. Otros han de cuidar que se mantengan vivos y auténticos los nuevos contenidos que descubrimos de nosotros mismos y de todo cuanto es en sí la Vida de la que formamos parte. También los hay que su responsabilidad es facilitar los medios económicos y materiales para que durante el período de transición puedan generarse dichas realidades sobre la capa de la Tierra hasta llegar a existir, así como facilitar los medios materiales a quienes se emplean en ello para que puedan subsistir físicamente mientras dure dicho período de tránsito colectivo.


Para que ello sea una realidad, deberíamos corregir algunos hábitos que hemos alimentado hasta hoy. Todos sin excepción hemos fabricado nuestras armas o estrategias de defensa, entre todos lo hicimos de mil y una manera. Desde hace mucho tiempo muchos de nosotros nos hemos sentido ahogados en la realidad de este mundo físico, mientras esperábamos a menudo sin conciencia que llegara este momento de hoy. Artes, aficiones, dependencias y un sinfín de barbaridades o no, nos han servido para huir de la realidad de hasta hoy, pero ahora ya no tienen cabida en la realidad de hoy en día, me refiero claro está, a la realidad que debemos empezar a materializar en nuestra vida particular, en nuestras relaciones personales y familiares y por consecuencia de ello, también en este mundo o planeta.


Dicha nueva realidad, es nuestra verdadera evasión actual de la realidad que alimentamos hasta hoy. Dejemos ya de alimentar aquellas viejas y caducadas armas de defensa que utilizamos, y entreguémonos plenamente en materializar este nuevo mundo, cada uno fiel a su propia conciencia en plena transmutación. Integralmente todo nuestro potencial que dispongamos hoy, es para que llevemos a cabo este extraordinario reto tan anhelado por todos y cada uno de nosotros. Nuestra propia conciencia, nuestro equilibrio global, nuestro cuerpo físico, nuestra mente consciente e inconsciente, nuestras emociones, nuestros sentimientos, todos nuestros segundos de nuestro propio tiempo, nuestro poder económico, nuestra ilusión, todos nuestros anhelos, debemos emplearlos constantemente para que sea realidad la parcela del Puente en la que hayamos asumido integrarnos, movidos por nuestra propia conciencia más viva que nunca.


Todo nuestro potencial global es únicamente para esto, y de ello depende que esta realidad se materialice en este mundo o planeta al ritmo natural de la Vida, al ritmo en que nos debemos mover todos y cada uno de nosotros, ya que el Puente permanece fiel por completo al ritmo de la Vida y por consecuencia de ello, al ritmo y al tempo de nuestra propia necesidad vital interior.


Quememos los barcos que hemos usado hasta hoy para no ahogarnos en este mundo o planeta y seamos partícipes directos en la construcción de un nuevo mundo donde no exista el peligro de ahogarnos por cualquier posible razón. Esto será realidad en la misma medida que nos entreguemos a ello por completo, dejando de alimentar las mareas y las olas que hunden incluso aquellos barcos con los que nos pretendimos salvar.


El nuevo mundo será un mar en calma, en total y plena armonía, donde no existirá ningún peligro que atente a nadie que seamos parte natural de él. No necesitaremos barcas para no naufragar, ni todas aquellas armas de defensa que nos sirvieron mientras no llegaba la hora de empezar a materializar dicho mundo. Esta hora es este mismo presente que tú y yo nos comunicamos en estas líneas, no importa la hora que marque nuestro reloj particular, ni los planes que hubiéramos previsto para seguir defendiéndonos de la realidad de hasta hoy. La hora de este presente nos la marca la Vida y nosotros como partes de Ella, la asumimos por ser nuestra propia hora, sólo así el Puente se hará realidad para todo aquel que necesite y decida transitar por él y, con ello, salvar la distancia entre la tercera dimensión de hasta hoy, para llegar a integrarnos en la quinta dimensión en la Luz que a partir de ahora podemos llegar a vivir en este planeta Tierra.


Demorar dicha realidad no tiene ya ningún sentido real para nosotros. Hace infinidad de vidas físicas que todos sin excepción, ansiábamos vitalmente este momento, ahora ya nos llegó la ocasión, a no ser que hayáis desertado por razones egocéntricas. Si es esto lo que os ocurre a algunos, alejaros de nosotros, ya que por vuestra propia decisión os negáis a ser partes auténticas de este nuevo mundo, seguid alimentando la oscuridad en vuestras conciencias y sufrid las consecuencias de ello, nosotros ya dijimos basta a ello y este basta nos llevó a que hoy asumamos con gozo ser parte de este puente, no de escape o de huida, sino de la más pura y divina elevación, tanto de nuestra conciencia, como también de todo cuanto nos sentimos ser auténticamente dentro de la Vida.


A todos los que renegáis o desertáis una vez más, os decimos sinceramente que nunca os faltará el amor que somos todos y cada uno de nosotros, nunca os faltará mientras vosotros sigáis estando en los mundos de tercera dimensión, mientras nosotros estemos formando parte de la vida de este planeta Tierra de quinta dimensión en la Luz. Desde siempre la Oscuridad ha sido incompatible con la Luz y cada uno de vosotros ha decidido convertirse en incompatible vivamente con todos aquellos seres de Luz que estamos alrededor.


La Tierra, este planeta, está viviendo su trasmutación de tercera dimensión a quinta dimensión en la Luz, a todos los que desertáis o renegáis por cualquier posible razón, ello os sitúa en muy corto plazo de tiempo fuera de este planeta.


La Vida tiene sus leyes naturales y nadie sin excepción está al margen de ellas, ni siquiera cuando alegamos nuestra premeditada ignorancia hacia ellas.


Evolucion_natural


Capítulo 14 - Nuestra evolución natural

En la existencia particular de cada uno de nosotros existen unas vivencias, etapas o peldaños que son inalterables absolutamente para todos. Nuestra evolución natural a lo largo de nuestra existencia es exactamente común para todos y cada uno de nosotros. El recorrido está señalado de antemano por la Vida, a pesar de la normalizada ignorancia por parte de nuestro consciente, el cual va abriéndose progresivamente por simple ley natural, para poder percibir y descubrir el contenido de nuestra propia conciencia.


Ello es en sí, nuestra propia evolución auténtica y natural como especie y como individuos, abarcando dentro de sí mucho más que nuestra vida física, ya que incluso abraza absolutamente toda nuestra propia existencia, tanto particular como también colectiva.


Actualmente en este mundo o planeta las personas que vivimos en él pertenecemos a distintos niveles de conciencia, ello nos lleva a que nuestras percepciones y las escalas de valores con las que cotejamos la realidad que vivimos, son distintas según es nuestro particular nivel de conciencia en el que nos encontramos instalados en nuestro día a día. Por si ello fuera poco, cada nivel de conciencia existente hoy aquí, puede formar parte de una de las dos Fuerzas existentes en el multiuniverso creado en el que nos encontramos inmersos, la Luz y la Oscuridad son estas dos Fuerzas en juego y ello nos lleva al resultado de una diversidad palpable y evidente, no sólo en las formas que alimentamos, sino en el sentido que damos cada uno a nuestra propia vida y a nuestra concreta y puntual identidad y contenido natural.


En realidad nuestra evolución se basa en la evolución de nuestra conciencia, ya que según es el nivel alcanzado y asumido, cada uno percibimos y alimentamos la realidad de una manera u otra.


Los niveles de conciencia que convergen en este planeta Tierra son los siguientes:

– Egos primarios sin conciencia alguna de ser un alma encarnada físicamente.

– Almas encarnadas físicamente.

– Seres Humanos/Egos Superiores encarnados físicamente.

– Seres Humanos/Egos Superiores consolidados, en camino de su núcleo crístico.


Los tres primeros peldaños o niveles de conciencia existen tanto dentro de la Luz como también dentro de la Oscuridad, opción y decisión personal que tomamos libremente cada individuo, lo cual siempre duplica cada uno de estos niveles de conciencia, percepción y valoración.


En la tercera dimensión en la que hoy nos encontramos en este planeta Tierra, son estos cuatro niveles de conciencia los que presuntamente estamos conviviendo, en realidad son siete los niveles o las particularidades distintas que habitamos el planeta, por lo menos por lo que hace a la especie humana a la que pertenecemos.


En cada uno de estos cuatro peldaños vivimos nuestra llegada o apertura a ellos por parte de nuestra propia conciencia, lo cual podríamos denominarlo como nuestra ascensión al peldaño en cuestión. Dichas etapas cada individuo las vivimos según decidimos vivirlas o bien demorarlas o paralizarlas desde el uso que hagamos de nuestra propia libertad natural, si decidimos vivirlas, tarde o temprano, llegamos a consolidarnos en ellas dentro de nuestra evolución natural.


La consolidación es algo así como un portal que nos abre el paso tarde o temprano, al nuevo nivel que nos espera ante la realidad de nuestro presente actual, y así sucesivamente en cada nivel. Primero se produce nuestra ascensión al nuevo nivel, y posteriormente nuestra correspondiente consolidación en él. Ello no sólo se produce con nuestra plena alineación particular a los designios y las leyes naturales de la Vida, cada nuevo paso o nivel nos lo ofrece la Vida a cada uno en particular, en el momento que lo considera pertinente desde su omnipotente sabiduría que es en Sí.


Otro aspecto a considerar es que a lo largo de los tres primeros peldaños o niveles que confluyen hoy en este planeta, dentro de la Oscuridad los hay que en cada nivel hacen su recorrido ascendente, mientras otros lo hacen descendiendo, al decidir emprender su recorrido dentro de la otra Fuerza natural que es la Luz. Para abandonar la Oscuridad, antes debemos volver al punto de partida de nuestra evolución dentro de ésta, y nuestro regreso a este inicio, siempre implica descender progresivamente todos los peldaños que ya hayamos ascendido y consolidado dentro del camino de la Oscuridad. Sólo así logramos emprender nuestra integración en la Luz, siempre partiendo en estos casos de nuestro propio ego primario, y así poder seguir ascendiendo como partes de la Luz.


Dicho esto, quizás ahora nos adentremos en definir en alguna medida cada uno de estos cuatro niveles que cohabitan en tercera dimensión. En primer lugar el Ego Primario es todo aquel que vive su vida, considerándose ser solamente aquel su cuerpo físico y aquella mente consciente que palpa en su día a día. Para estas personas no existe nada más allá que lo que ellos mismos tocan y ven por sus propios ojos. Se mueven por instinto, a pesar que el carburante con el que se alimentan y ellos mismos también generan, pueda ser en cada caso uno de estos dos en concreto, el egoísmo, o bien el amor.


En este nivel podemos haber pasado varias vidas físicas y no físicas, en este mundo o en otros de distintas densidades y contenidos, generando largas líneas de reencarnaciones sucesivas hasta llegar a necesitar despertar en alguna medida nuestra conciencia hacia nosotros mismos y hacia la vida.


Cuando a estos individuos se les queda pequeña la capacidad que le dispensa su propia conciencia, la Vida les ofrece descubrir su propia alma. En la medida que cada uno aceptamos el ofrecimiento, vivimos nuestra ascensión a nuestra alma y ello nos facilita un nuevo nivel de conciencia y a la vez también un nuevo potencial y contenido propio que hasta entonces ignorábamos ser.


Una vez ascendidos a alma, vivimos como tales tantas vidas como libremente decidamos cada uno, hasta que nos quede chica nuestra realidad en aquel nivel de conciencia. Mientras, habremos descubierto que nuestras propias vidas de hasta entonces han sido simples reencarnaciones de un mismo ego, mientras íbamos evolucionando progresivamente a veces como hombre y otras veces como mujer, cada uno con distintos contenidos, formas y nombres, pero todos ellos más o menos fieles a necesidad de nuestra propia alma, por muy ignorada que ésta fuera por nosotros mismos.


Una vez asumimos plenamente que nuestra realidad es la de ser una alma encarnada o no físicamente, nos consolidamos como tales y ello nos abre la puerta o el portal a poder progresivamente llegar a percibir que somos algo más que un alma, claro está esta percepción nos sale al paso en la medida que percibamos la pequeñez de nuestra propia conciencia como almas. Mientras, siguen corriendo nuevas vidas a lo largo de esta etapa de nuestro propio proceso evolutivo. Como almas vamos asumiendo los frutos de las distintas líneas de reencarnaciones que nuestra propia alma desarrolló, los frutos de tantas vidas humanas vividas en dichas reencarnaciones, y ello nos multiplica nuestro propio potencial natural, que como conciencia de alma disponemos en aquellos momentos de nuestra existencia.


Cuando nuestra conciencia como alma nos resulta insuficiente para poder percibir más fielmente la realidad que vivimos, la Vida nos invita a ascender a nuestro Ser o Ego Superior. En esta ascensión descubrimos ser en verdad un Ser superior a nuestra propia alma, nuestra más auténtica identidad y contenido de hasta entonces se ve multiplicado enormemente por el contenido de varias almas paralelas a la nuestra propia, con sus respectivas líneas de reencarnaciones de sus respectivos egos. Es entonces cuando nuestro propio nivel de conciencia nos muestra que todas nosotras como almas formamos parte de un mismo ser superior y que este ser superior es nuestra más auténtica identidad y contenido que nuestra propia conciencia haya podido percibir jamás, a la vez que es en sí mismo, el Ser, la parte puntual dentro de la Vida que en verdad somos como identidad.


Todo cuánto hayamos sido o creído ser hasta entonces, han sido partes puntuales de este Ser en concreto que hemos descubierto ser en verdad. Aquí es cuando nuestra conciencia empieza a vivir su expansión más notable vivida por quien nos sentimos ser en aquel instante, más aún cuando nuestra ascensión la estamos viviendo por el camino y como partes de la Luz.


En los casos que asumimos nuestro Ser Superior por el camino y como partes de la Oscuridad, este nivel de ser superior de Oscuridad es nuestro techo o nivel más elevado que podemos llegar a asumir a lo largo de nuestra existencia particular como partes de la Oscuridad dentro de este universo creado. Este nivel de conciencia es el cénit de la Oscuridad, mientras que dentro de la Luz, el camino prosigue en su elevación natural muy por encima de este techo propio de la Oscuridad.


Es por ello que nuestro camino sigue por la Luz y después de infinitas vidas como Seres Superiores ascendidos, llegamos a consolidarnos y con este nuevo paso entramos a formar parte de la 4ª Dimensión.


A partir de esta consolidación como seres superiores nuestra evolución continua hacia la 5ª Dimensión dentro del multiuniverso creado. El portal que nos abre el paso hacia ello es nuestra consolidación como Ser Superior y, en la medida que trascendamos nuestro yo superior, podemos seguir avanzando hacia nuestra ascensión como conciencias a un nuevo nivel evolutivo que podríamos denominar como nuestro nuevo descubrimiento, en el que descubrimos que nuestro propio Ser es en verdad, una doceava parte de un puntual Núcleo Crístico formado por once seres más como nosotros, sean estos once seres consolidados como seres superiores, o no, estén o no encarnados físicamente en aquel momento que ascendemos a dicho núcleo, convirtiéndose ésta en nuestra propia identidad a partir de aquel mismo instante.


Todos los doce seres, cada uno de nosotros, nos sentimos ser en realidad aquella misma y nueva identidad y contenido natural que es aquel Núcleo. En él, todos nosotros estamos absolutamente unicitados unos a otros y, a la vez, dicha unicidad se expande como Núcleo con cada uno de los demás 98 Núcleos que formamos parte del nivel Crístico en 5ª Dimensión.

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Capítulo 15 - Nuestra voluntad viva

La voluntad del individuo debe permanecer plenamente alineada a la Voluntad Crística, sin que esta realidad esté viva en nosotros, no puede producirse la trasformación de la humanidad actual de 3D a 4D y posteriormente a la 5D en la Luz. Nuestra trasmutación a través de estas dos dimensiones, depende única y exclusivamente de que esta alineación sea realidad de manera tanto personal, como colectiva.


No deberíamos construir los núcleos de luz con las bases y los límites de la 4D, nuestro paso por esta dimensión será muy acelerado y temporalmente breve, es por ello que debemos plantear nuestros planes y proyectos asumidos para que en verdad sean en sí mismos generados en y por la 5D.


Nuestra etapa de dualidad finaliza al iniciar nuestro paso por la 4D, no podemos pretender percibir el nuevo mundo en el planeta Tierra de 5D en la Luz, desde la conciencia dual, ni siquiera podemos realmente pretender hacerlo desde la conciencia de ser superior no consolidado. Sólo a partir de nuestra consolidación como seres superiores podemos cruzar el umbral que nos permitirá entrar a formar parte de la 5D.


Es desde este nivel evolutivo que debemos procurar materializar cada uno de los núcleos y proyectos de luz de este nuevo mundo de 5D de aquí en la Tierra. De intentar hacerlo desde el nivel de 3D ó 4D lo único que lograremos será prolongar en el tiempo la dualidad y la 4D. Ello significaría alimentar un lastre improcedente en este momento de nuestra existencia y distorsionaría en gran medida la Voluntad Crística.


Gran parte de los niños que están naciendo actualmente en este planeta, lo hacen siendo seres humanos de 5D, también son muchos los de 4D, pero todos éstos nacen ante el umbral de ascender a la 5D de forma más o menos inmediata.


Los seres humanos, hoy aquí presentes, que los acogemos en este mundo, no podemos permanecer instalados e incluso planteándonos los nuevos núcleos desde la 3D ó 4D. Sólo desde nuestra plena alineación con la Voluntad Crística lograremos sintonizar plenamente nuestras manifestaciones aquí en la Tierra, con los Designios que mueven la Elevación y Trasmutación de este planeta y de todos los seres integrados en él. Sólo desde nuestra conciencia lineal, podemos percibir lo más fielmente posible nuestra propia trasmutación y la de este planeta, desde la dualidad resulta absolutamente imposible disponer de la fiel percepción de este nuevo mundo de 5D en la Luz.


Joan-J. Giralt

Canal de Luz

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canaldeluz@canaldeluz.org

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